28.1.08

AVISO DE INCENDIO

El conflicto mapuche -y el que mantienen otros grupos indígenas- deriva de la necesidad de reconocimiento, una de las pulsiones más hondas de la condición humana. Esos grupos sienten que su identidad ha sido negada. Por eso el conflicto no cederá un milímetro si -con esa mezcla de ignorancia y de poder- se le sigue tratando como un caso de seguridad pública.

Carlos Peña

El Mercurio, domingo 27 de enero de 2008

La llegada del bicentenario -no falta mucho- acentuará el conflicto con los pueblos indígenas. La muerte de Matías Catrileo y la huelga que mantiene Patricia Troncoso -se está dejando morir de hambre- son síntomas de un problema de amplias repercusiones acerca del cual en nuestro país hemos preferido cerrar los ojos.

A la política del olvido que se mantuvo durante más de un siglo, agregamos hoy la negación pura y simple.

Como si lo indígena hubiera sido asimilado sin violencia y sin exclusión. En suma, como si entre nosotros el pasado no originara ninguna deuda.


Todos los pueblos, claro, construyen su memoria sobre un conjunto de tachas y borrones que dejan ver algunas cosas y ocultan otras. Así ha ocurrido siempre. Está en la misma índole de la memoria ser, a la vez, un artefacto de recuerdo y un mecanismo de olvido. Las comunidades y los pueblos exigen a la memoria olvidar todo aquello que pueda hacer dudar de su propia existencia y de su propia legitimidad.

Como sugirió Nietzsche, cuando la memoria dice ¡recuerda!, el orgullo dice ¡olvida!

Y casi siempre gana el orgullo.

Nosotros, por ejemplo, olvidamos cuánta violencia y cuánta exclusión fueron necesarias para construir eso que hoy día llamamos estado nacional y del que, con razón sin duda, nos enorgullecemos.

La nación chilena fue el resultado de un gigantesco proyecto de homogeneización cultural que se llevó a cabo por las élites del diecinueve a fin de crear o constituir un público leal a las instituciones estatales. Ese exitoso proyecto de construcción de la nación exigió reducir el territorio del que disponían los pueblos originarios; esparcir el castellano forzando el olvido de la lengua materna por parte de muchos grupos; exterminar a algunos grupos o tolerar que se les exterminara; pacificar mediante la fuerza amplios territorios que se resistían a la aculturación; e imponer un cierto modelo de disciplina cultural y social.

En otras palabras, el revés del estado nacional fue una exclusión coactiva. Y es que -ya lo dijo Benjamin- detrás de todo documento de civilización se esconde un momento de barbarie. Tal cual.

Fue un muy exitoso proyecto. De eso no cabe ninguna duda. Y mientras se le ejecutó, cada una de las partes involucradas redefinió su identidad. A fin de cuentas, lo que cada uno es hoy día en Chile es resultado de ese conflicto, de ese choque, podríamos decir hoy, de etnicidades.

Pero, ya se sabe, lo que se olvida y se reprime tiende a veces a volver en acto. Es lo que los psicoanalistas llaman transferencia: la escenificación de lo reprimido.

Algo de eso es lo que está ocurriendo con el conflicto mapuche.

Por eso negar ese conflicto -a fin de cuentas, el retorno de lo reprimido- no surtirá ningún efecto. En vez de eso, encenderá una y otra vez los ánimos y arriesgará que quienes hasta ahora se mantienen al margen del conflicto entren a participar de él.

Lo mejor entonces es reconocer el problema, abrirse al diálogo, y adoptar medidas que salden la deuda de la memoria.

Durante el gobierno de Lagos, una comisión presidida por Patricio Aylwin sugirió un puñado de medidas sobre las que, quizá, haya que volver.

Entre esas medidas -ninguna de las cuales se adoptó entonces- se encontraba el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, la asignación de derechos lingüísticos y territoriales y acciones afirmativas para asegurar su participación política.

Todo eso, que parece un exceso inexplicable, ha ocurrido en otras partes del mundo que experimentaron heridas similares. Y es que la multiculturalidad hoy día no espanta a nadie, salvo a nosotros. Muchos estados europeos la asumieron de manera consciente, como ocurre con la civilizada Suiza, la tranquila Bélgica, la moderna Canadá o la cercana España. Otros están empeñados en ese proceso, como ocurre en la republicana Francia con Córcega o en las emergentes Nueva Zelandia, con los maoríes, o en Australia.

En nuestro país, en cambio, hemos preferido tratar los reclamos de esos grupos como un caso de simples reivindicaciones violentas. Nos negamos a ver que en ese conflicto hay algo que está a la base de la condición humana: la necesidad de reconocimiento. Y es que los pueblos, como los individuos, buscan que la certeza que tienen de sí mismos les sea devuelta por los otros.

Cuando ello no ocurre -lo dijo Hegel- hay peligro de incendio.

17.1.08

El sentido del cambio

Carlos Peña
Miércoles 09 de Enero de 2008

Los gabinetes ministeriales cumplen, en términos generales, dos funciones: por una parte diseñan y ejecutan las políticas públicas; por la otra, dibujan el rostro del gobierno e inciden en sus niveles de reconocimiento. Un gabinete puede funcionar en una sola de esas dimensiones o en ambas. Puede ser eficiente desde el punto de vista del policy making; pero torpe a la hora de lograr el reconocimiento. A la inversa, puede ser sagaz a la hora del reconocimiento; pero torpe a la hora de las políticas públicas.

El ideal, claro, es un gabinete capaz de ambas cosas: de eficiencia y de reconocimiento.

¿En cuál de esas dimensiones falló el gabinete saliente?

El cambio de ayer parece estar inspirado en el convencimiento de la Presidenta de que no es el policy making el problema del gobierno, sino la política. Es decir, que su principal obstáculo no es la eficiencia en el diseño o ejecución de políticas públicas, sino su relativa incapacidad para traducir esas políticas en adhesión y en reconocimiento de las élites y del electorado.

De ahí que a la hora de escoger ministros eligió en puestos claves a políticos profesionales. Es decir, a personas que saben cómo ganar la voluntad ajena, construir acuerdos y, cuando es necesario, pero sólo cuando es necesario, retroceder.

El paradigma de lo anterior es Edmundo Pérez Yoma. Es difícil encontrar a alguien más enterado de los recovecos del poder y de lo que es necesario para imponer la propia voluntad que el nuevo ministro del Interior. Él es el político por antonomasia: se mueve como pez en el agua en la administración del Estado y sabe ganar la voluntad ajena o, cuando es necesario, torcerla (es cosa de preguntarle a Stange) o simplemente abandonarla (como ocurrió con Frei).

Por su parte, la sustitución del policy making por la política la ejemplifica bien el cambio de Bitran por Bitar.

Bitran, desde el punto de vista técnico, fue inobjetable y el tiempo ayudará a aquilatar su buena gestión. Su problema es que no podía evitar la convicción –que suele ser fatal en política- de que hay un continuo entre la racionalidad de una decisión y el reconocimiento de la ciudadanía. Que basta ser racional para ser popular. Bitar en cambio sabe que ese continuo no existe y que la tarea de la política consiste en producirlo.

En fin, las nuevas designaciones son un signo elocuente de la voluntad de la Presidenta de aliarse con los partidos en contra de las disidencias o facciones que han surgido el último tiempo: en su conjunto, el gabinete es todo un gesto a Alvear (contra Zaldívar); a Bitar (contra Flores y Schaulsohn); y a Gómez.

12.1.08

¡CHAÍTO, NO MÁS!

Los diputados Jaime Mulet, Pedro Araya, Alejandra Sepúlveda, Carlos Olivares y Eduardo Díaz anunciaron hoy su renuncia al Partido Demócrata Cristiano (PDC). Terminan así el suspenso o quizás sus vacilaciones, trece días después de la expulsión del senador Adolfo Zaldívar. Lo acompañarán quizás –no están seguros aún- en su aventura de crear un nuevo referente de más que incierto futuro, dado el sistema binominal, que favorece a los grandes conglomerados (paradójicamente, Olivares y Díaz fueron “arrastrados” por sus compañeros de lista gracias al binominal). Lo más probable es que perderán su envestidura en las elecciones parlamentarias de 2009.

Su alejamiento de la DC y de la Concertación deja la siguiente correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados: Concertación 57, Alianza por Chile 54, Independientes 3, Chile Primero 1 (grupo formado por emigrados del PPD) y ahora los 5 Colorines. Vale decir, los ex Concertación tendrán la sartén por el mango. Complicado panorama para el gobierno.

¿Por qué han renunciado? Como siempre en estos casos, la respuesta verdadera debe buscarse en su accionar de los últimos años, no en sus declaraciones de ahora. Sin darse cuenta quizás, se autodescriben al señalar los males de la DC. Las ambiciones, la lucha por el poder, la utilización de artimañas al filo de la legalidad. No hace tanto tiempo, siendo presidente del partido, Zaldivar daba conferencias de prensa para exigir más cupos gubernamentales y en el gabinete durante el gobierno de Lagos y de Bachelet, expresando que los que ya estaban en él no lo representaban porque eran de otra tendencia interna. Se reveló como experto en el chantaje político. Ahora, fuera del partido, sobredimensionará esta “habilidad”. Dicen que se van por la “ambición” de Alvear de ser presidenta, y lo dicen estos seguidores de Zaldívar que nunca apareció en las encuestas pero hizo lo imposible para lograr la nominación de la DC contra Alvear, para enfrentar a Bachelet; alcanzó niveles inéditos de descalificación contra ambas, como antes lo había hecho contra Lagos. En ambos caso, se retiró a su circunscripción amurrado cuando perdió la interna.

Como siempre en estos casos, prestan significación trascendental a su partida: “nuestra decisión abrirá un amplio espacio de reflexión acerca de la necesidad de realizar esfuerzos serios por parte de los partidos políticos para democratizarse, abrirse y representar a la ciudadanía”. Parece difícil ver en Adolfo Zaldivar, senador de verbo e ideas simplonas y repetitivas, un líder intelectual, como en los parlamentarios que lo han seguido. Nunca intentó siquiera definir qué era el “modelo económico” que quería cambiar y en qué lo cambiaría, a pesar de que era su muletilla, su letanía. Estos expertos en la muñeca y la conjura interna ven en su partida una ocasión para que el pueblo vea la posibilidad de discutir los males de la política, para que vean “que los partidos y el poder político son instrumentos para servir al país y defender a la gente, y no una máquina infernal que no respeta a las personas, abusa de sus ilusiones y defrauda su confianza”!!!

Está claro que la praxis política, en general, en todos los partidos, está profundamente contaminada y alejada de la gente. No se ven por ahora los individuos ni los grupos que podrían iniciar un proceso de depuración. Nada se logrará mientras los partidos sean exclusivamente máquinas de poder y no canales de expresión ciudadana, vehículos de grandes sueños y de políticas en bien de las mayorías.

Pero un grano de arena –quizás insignificante- en esa vía es la salida de este grupo de la DC. Ningún partido – instancias vitales a la democracia, a pesar de sus taras- puede funcionar si tiene un quiste permanente, dedicado a abusar del poder interno cuando lo tiene, y a tratar de impedir su funcionamiento cuando lo ha perdido. Hay lealtades mínimas con las ideas y los proyectos que deben respetarse.
08.01.08

26.11.07

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

En el marco del Día Internacional de la no violencia contra la Mujer, hoy lunes marchamos y distribuimos globos y chapitas con leyendas alusivas a los transeúntes, a los pasajeros de colectivos y micros, al público en el Terminal de Valparaíso... Desde el Congreso y la Plaza O’Higgins íbamos por Pedro Montt hasta la calle Molina, en un costado de la Plaza Victoria.

Casi 60 mujeres asesinadas en estos once meses. Por amor dirán algunos cínicos, por el sentido de propiedad más bien, por la brutalidad que se niega a retirarse. Las miradas de sorpresa del público a nuestro grupo mostraban que hay aún mucho trabajo de sensibilización por hacer.

Entre los varones que marchaban, algunos lo hacían por compromiso, solidaridad, por un poco más de civilización. ¿Habría alguno que marchaba como acto de contrición?

25.11.07



BUSH Y EL RECALENTAMIENTO


El presidente de Estados Unidos no entiende, no asimila, no comparte, el tema del recalentamiento global, por lo tanto no adhiere a los tratados internacionales que buscan combatir sus efectos. En realidad, George nunca se ha distinguido por sus luces. Pero le ha ido bien en la vida hasta hoy, porque en los negocios tiene buen ojo. Fácilmente puede caer en la categoría de “imbécile heureux”.

Puesto que no ha entendido, entre otros, el documental sobre el recalentamiento global “Una verdad incómoda” del ex vicepresidente Al Gore, sugiero una fuente informativa alternativa que lo pondrá al día y que le hará comprender todo: “Ice Age 2: el deshielo”.

La crisis en la DC

Rumbo a la derecha con discurso de izquierda

Por Víctor Maldonado

La Nación, viernes 23 noviembre 2007

Existen ciertas personas que sólo tienen figuración porque hablan al interior de partido al cual debilitan. Al aire libre, no tienen sustento para ser voz frente al país.

La situación en la DC ha llegado a un punto de quiebre. Explicarse por qué esto ha llegado a suceder y decidir qué es lo que corresponde hacer tiene gran importancia. Incluso tiene interés más allá de las fronteras partidarias e involucra a todos los que quieren saber cuáles son las condiciones en las que es posible conservar la unidad de un partido. Ahora todo consiste en decidir hasta dónde resulta posible mantener a un grupo reducido, cuya conducta pone en jaque la disciplina interna. Los que acostumbran a tensionar las diferencias y conflictos más allá de toda prudencia no se dan cuenta cuando han pasado el límite. Eso se nota por sus declaraciones. Quienes están acostumbrados a la presión extrema acusan a otros de presionarlos, mostrando una sensibilidad exquisita que ellos mismos no acostumbran aplicar.

Desde el punto de vista del Gobierno, la posición es clara. Para el Ejecutivo, el mejor momento para que en un partido de su coalición entre en dificultades es, simplemente, nunca. Pero hay un escenario que van más allá de los deseos y de las buenas intenciones. No hay que decirle a la DC hasta dónde es posible aguantar. Eso lo saben los que están dentro. Un partido no entra a una crisis porque le agrade. Simplemente le toca enfrentarla. En ese instante lo que corresponda es que el Gobierno no interfiera en un conflicto interno. Lo que le corresponde es pedir a cada uno de los involucrados la revalidación de sus compromisos con el Gobierno y sólo después actuar en consecuencia en cada caso particular, nunca en bloque.

Hay que identificar con claridad cuál es el mal mayor. Cuando, a cada paso, en una organización política las decisiones tomadas por la directiva oficial son cuestionadas por un grupo disidente, operando en direcciones antagónicas, entonces la que corre el riesgo de dejar de existir es la organización misma. Llega a un punto en que lo que está en juego no es saber quién toma las decisiones sino si alguien está en condiciones de tomarlas. A la DC no la está debilitando el conflicto interno, sino la falta de resolución de este conflicto. Estamos observando no dos grupos de fuerza equivalente que imposibilitan las decisiones: se trata de una mayoría maniatada por una minoría. Cuando los medios captan voces disonantes desde un mismo partido no ponen en evidencia el peso político y la representatividad de cada cual. Simplemente, reflejan la falta de coherencia en las declaraciones. Cuando esto sucede casi a diario, lo que se consigue es que la DC reciba el impacto de la demostración constante de este desencuentro vuelto costumbre. El costo es enorme, porque se pierde la credibilidad pública por la ausencia de una acción común y concertada sobre qué es aquello que caracteriza la existencia de un partido.

Cuando se llega a este punto, algo hay que perder y hay que decidir qué. O se pierde parte de la minoría o es la mayoría la que se pierde, al no tener sentido la mantención de la más básica lealtad. Pero, tal vez, no todo sea pura pérdida. Ganar en consistencia y coherencia al final permite presentarse como un actor con identidad y capacidad de decisión. Hay que ser algo en concreto y no todo a la vez. La chicha con limonada nunca ha tenido gran aceptación en el mercado político.

El populismo no tiene problemas para hablar, tiene problemas para ser serio. La idea de que se pueden mejorar las cosas empeorándolas es una idea muy especial. La idea de mejorar empeorando es típico de una mentalidad de extremos (antes se le llamaba "agudizar las contradicciones"). Si el Transantiago tiene problemas financieros, no se ve qué se pueda ganar desfinanciándolo. Lo seguro que caracteriza al populismo como forma de comportarse en política es que apuesta fuerte. Lo que intenta es que los demás no resistan la presión de un juego que eleva sus costos a medida que pasan las horas. Es un juego de intimidación. Un juego que apuesta al uso de la seriedad de los demás a favor del que no trepida en arriesgarlo todo.

Pero llega un día en que el jugador se equivoca, la apuesta es muy alta y los otros reaccionan. Por un lado hay quienes que en política lo que más entienden es el lenguaje de la fuerza y la debilidad. Cuando ven debilidad al frente, avanzan sin retrocesos y siguen tomándose libertades hasta donde pueden llegar. Por otra parte, hay quienes intentan solucionarlo todo cediendo más y más. Pero ya está claro que no es el camino a seguir. Lo que se ofrezca será siempre piso para una nueva petición, más osada, más arrogante, más imposible. Así no se llega a ninguna parte.

No hay que perderse. Una minoría es tan relevante como la capacidad que tenga de imponer sus condiciones. Cuando un reducido grupo se coloca en esta posición, lo que hace es distorsionar la realidad política, poniendo en una alta prioridad sus motivaciones particulares, las que podrían no reflejar en nada el orden de interés de las demás mayorías. Cada cual decide dónde está o dónde deja de estar y eso conlleva siempre ventajas y desventajas. No se pueden tener, a un tiempo, todos los beneficios de ser oficialistas y de oposición.

Poner todo en riesgo es la apuesta de quien se sabe minoría, y que sabe, además, que lo será hoy, mañana y pasado. Es por eso que busca, precisamente, que el ser poco y casi insignificantes sea el factor que determine la suerte de un país completo. Adolfo Zaldívar no es un caudillo popular, es uno sin público. Veinte personas enfervorizadas pueden proclamar a un presidente de junta de vecinos, no al Presidente de la nación. En el fondo, la apuesta política de quienes se encuentran entre el Gobierno y la oposición es la de ser el balón de oxígeno de la derecha.

Saben que pesan sólo porque se alían hoy con ella, porque pueden aliarse mañana con la derecha y porque sugieren que podrían aliarse pasado mañana con la derecha. Pueden tener todo tipo de pretensiones, pero lo efectivo es que han empezado a orbitar en torno a la oposición, y de este campo gravitacional no saldrán. Se emplea un discurso de izquierda, pero se va rumbo a la derecha. Son una apuesta política que privilegia el virtuosismo en el uso de las técnicas del poder. Su destino es siempre triste. Al final del día, lo que ofrecen a sus nuevos socios es el debilitamiento de su antiguo hogar. Ofrecen llevar como ofrenda un porcentaje pequeño pero decisivo de apoyo. Si no funciona, desaparecen. Si funciona, dejan de ser útiles o se convierten en aliados de poca confianza, porque el que quiebra la lealtad una vez puede hacerlo de nuevo.

El futuro, sin embargo, puede depararnos sorpresas. Existen ciertas personas que sólo tienen figuración porque hablan al interior de partido al cual debilitan. Pero, al aire libre, no tienen sustento suficiente como para ser una voz frente al país. Para la gran mayoría de los ciudadanos, los partidos son bichos raros. Para quienes no tengan la experiencia de militar en uno con mucha tradición, hay que decirles que deben tener en cuenta un dato fundamental: en estos partidos el timbre y la campanilla valen mucho, muchísimo. Quienes enfrentan a la institucionalidad no puede hacerlo a nombre del mismo partido que debilitan. Eso será crucial en lo que sucede dentro de ese partido en los próximos días y semanas.

10.11.07

Chávez y la Cumbre Iberoamericana

Ha concluido la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno en Santiago de Chile. Al parecer, fue un éxito en términos de acuerdos concretos para avanzar hacia la cohesión social.

A la espera de los documentos oficiales, la prensa ha destacado la presencia, actos y dichos de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Llegó atrasado casi 24 horas (a las 5:37 AM) y en el aeropuerto mismo declaró que no le gustaba el enunciado central de la Cumbre, la cohesión social, que no tendría reuniones bilaterales porque le hacen perder el tiempo, rechazó declaraciones adversas de ciertos ex-presidentes (“fracasados todos”) así como la de ciertos sectores nacionales, entonando la canción mexicana La monedita de oro (“no soy monedita de oro/ pa’ caerles bien todos/así nací, así soy/ los que no me quieren ni modo...”), pidió salida al mar para Bolivia, etc.

Habló largo en la plenaria, interrumpió varias veces al presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero, que pedía respeto para los actuales y pasados jefes de gobierno, en particular para su predecesor Aznar, calificado por el venezolano de “fascista” en varias oportunidades. Rodríguez Zapatero mantuvo la calma, pero ante la insistencia de Chávez, el rey Juan Carlos, siempre tan compuestito como le exige su cargo, le espetó: “¿Por qué no te callas?”.

Al dejar Santiago, seguramente Chávez declarará escuetamente: “Lo que pasa es que no me tienen pacieeeencia...”.
FEMICIDIO POLÍTICO (2)
¿Hay factores objetivos para el descenso en las encuestas? Por supuesto, pero los más importantes no son exclusivos del gobierno de Bachelet, ni siquiera de la Concertación. Son más bien una herencia de décadas. El primero de todos, la deuda social, aún grande (siendo los avances de significación histórica) bajo la forma de distribución excesivamente desigual del ingreso nacional. La Concertación aún no se ha atrevido a tocar algunos de los aspectos básicos del modelo: el sistema tributario, el código laboral (que permita una real negociación colectiva, la protección del derecho a organizarse, etc.), reforzar aún más decisivamente el derecho de los consumidores y la competitividad de los mercados, más , y sobre todo mejores, puestos de trabajo y niveles de salarios, etc.
El gobierno de Bachelet ha cometido errores importantes, la mayoría de ellos, como era fácil de predecir, fruto de ciertas premisas con que asumió. Por ejemplo, el de la renovación de la alta dirección pública y del personal político, tanto generacional como en nombres, bajo la orientación de que "nadie se repite el plato". El resultado fue que una Presidenta inexperta políticamente, sin "carrera" política ni grupos partidarios e informales de apoyo personal de larga data, la indispensable red de amistades y "complicidades", se encontró con un equipo que aprendía junto con ella y carente también de dicha red. Y la experiencia indica que a esos niveles de poder prácticamente no hay tiempo para aprender, que se debe ser operativo al segundo mismo (basta recordar el nivel de detalles de las preguntas sobre políticas presentes y futuras que se hacían a los recién asumidos ministros). El mismo efecto tuvo, aunque en menor grado, y por las mismas razones, el principio de paridad: iguales porcentajes de hombres y mujeres en las responsabilidades político-administrativas en los principales niveles.
La candidatura de Bachelet fue un fenómeno más social y cultural que político. No estaba en los cálculos de nadie cuando empezó a aparecer en las encuestas. La opinión pública en su favor fue tan arrolladora que se impuso a los "petits comités", a las negociaciones de las corrientes partidarias, de los barones y prohombres de la política "tradicional". Los zorros viejos vieron que el gallinero se les desordenó. De repente, ya era candidata. No hay duda de que ciertos barones -propietarios desde siempre del poder informal, los que toman las decisiones desde las sombras- pensaron que las elecciones pondrían orden y sensatez, que Michelle sería una estrella fugaz, y la política volvería a ser un asunto de hombres serios, experimentados, conocedores de los códigos. Pero ganó, a pesar de algunas zancadillas desde atrás y la campaña de la derecha poniendo en duda sus capacidades. Peor: la Presidenta electa empezó a tomar decisiones, conformando sus equipos sin consultar a nadie.
Frustración y rencor. ¿Qué se había imaginado esta recién llegada? La reacción, en su manifestación mínima, de ciertos sectores de la Concertación fue de mala voluntad y un proceso de poner a prueba su fortaleza, de estirar el elástico para probar su resistencia, de "hacerse rogar", de "amurrarse", de esperar y luego exigir ser consultada en todo. La derecha ha sido feroz de manera sistemática, insolente como siempre, a ratos descontrolada. En el fondo, para la derecha el único gobierno bueno y aceptable es un gobierno de derecha. Ahí está la madre del cordero, como diría El Temucano.
En el ejercicio del poder, se han producido varios errores importantes, el principal de los cuales es el Transantiago, que perdura y se prolongará a lo menos un semestre más. La lista de problemas es conocida, pero no es tan larga como lo pretende la derecha. Producto de la inexperiencia del equipo, del exceso de respeto a lo amarrado por el gobierno anterior (el de Ricardo Lagos), del deseo de mostrar "eficacia" en la implementación de las políticas (rechazando las postergaciones que solicitaban las debilidades que se percibían), capacidades administrativas y aún técnicas que no han estado a la altura, vacilación en aplicar la normativa a las empresas privadas que no cumplían los contratos, etc.
¿Hay femicidio o asesinato de imagen? Cualquiera que ha sido testigo del asedio diario, constante, mal intencionado, superficial, y que tenga un mínimo de honestidad intelectual, opinaría que sí lo hay. Junto a lo cual hay errores reales, repetimos. Pero el avance de este gobierno, tanto en sus logros como en su estilo y su gran orientación, es positivo, finalmente. Lo veremos en otro artículo.
Por lo demás, ya le están aplicando la misma receta de "ningunear" a Cristina Fernández, presidenta electa de Argentina. Los barones y varones ya están expresando las clásicas "interrogantes". ¿Será Cristina quién gobernará realmente, o será su marido, o sus consejeros ¿Se dejará llevar por su personalidad (afirmando que es autoritaria, soberbia, que se deja llevar por sus ideas, que es poco flexible, etc.). Le critican ser demasiado sofisticada y elegante (si hubiese triunfado quién llegó segunda en la elección, Elisa Carrió, las críticas serían exactamente las opuestas en estos aspectos). Pero, a diferencia de Bachelet, Cristina tiene un vasto movimiento político de apoyo, en la cual ha participado desde hace muchos años y al cual ha contribuido a depurar -al menos en parte- de los males del antiguo peronismo.
De todas maneras, seguramente Bachelet quisiera hacerle una advertencia que no está de más: ¡Afírmate, Cristina, que la cabalgadura es chúcara!

7.11.07

FEMICIDIO POLÍTICO (1)

En la edición de agosto pasado de la revista quincenal Punto Final, su director, Manuel Cabieses, adelantó el concepto de “femicidio político”, planteando que los cuestionamientos sobre la supuesta falta de liderazgo de la Presidenta Michelle Bachelet y su caída en las encuestas, más que a sus errores de gestión, se deben a la campaña de asesinato de imagen orquestada por el mundo político por el solo hecho de ser mujer. En esta campaña estaría embarcada sobre todo la derecha, pero también sectores de la Concertación, la alianza de gobierno.

Posteriormente, la Presidenta ha hecho alusión a esta noción en diversas entrevistas. “Hay una campaña impresionante de femicidio a la figura presidencial (...) Hay una cosa majadera con la falta de autoridad y liderazgo. Los mismos que insistieron en eso durante la campaña, han proseguido con ese argumento. Mi impresión es que tienen que ver con un machismo muy profundo” (Revista Cosas, 12 octubre 2007).

En círculos íntimos, Bachelet consideraría que se le juzga con una vara más alta que a los presidentes hombres y que “a cualquier mujer le hubiera tocado eso”. Se quejaría de que nunca le reconocerían nada: si consulta a sus asesores, la tratan de indecisa; y si toma una buena decisión, se afirma que fue idea de otro. En la misma Revista Cosas declaró: “Cuando Lagos se emocionaba, era un hombre sensible, y si yo me emociono es porque no controlo mis emociones. Si Lagos hablaba fuerte, era un hombre de carácter; si yo hablo fuerte, soy histérica. Me resulta curiosa esa lectura”.

Sobre el particular, de manera significativa, la prensa (de derecha, naturalmente, la misma que beneficia de manera casi exclusiva del maná publicitario estatal), se ha dedicado a desvirtuar las opiniones y dichos de Bachelet, expresados o supuestos. Cada vez que ella ha reconocido factores objetivos de la mala percepción ciudadana, ha sido acusada de falta de experiencia, de ingenuidad: mostrar errores sería mostrar debilidad.

Un cronista afirma que “equivocada o no, parte de la oposición ha elegido esa estrategia para cumplir con su tarea de socavar al gobierno, debilitar a la Concertación y tratar por fin de ganar el poder” (Ascanio Cavallo, Decano de Periodismo UAI, La Tercera, 21 octubre 2007).

La verdad es que, efectivamente, hay varios factores que llevan a la derecha a ser más incisiva y agresiva que antes.

En primer lugar (el orden no implica la importancia relativa), los “pecados” de Bachelet, como ella misma los describiera durante la campaña: mujer, separada, agnóstica, a lo que nosotros podemos agregar otros: hija de un general constitucionalista muerto bajo la tortura, aprisionada y torturada ella misma junto con su madre, Ángela Jeria.

En segundo lugar, el hecho de encabezar el cuarto gobierno de la Concertación, lo que muestra la persistencia del apoyo a la coalición más duradera y exitosa de nuestra historia, que cumplirá con ella veinte años ininterrumpidos a la cabeza del país.

En tercer lugar, corolario de lo anterior, veinte años de políticas que, siendo en lo fundamental coincidentes con el modelo económico impuesto por la dictadura, han aplicado importantes márgenes de flexibilidad que han logrado simultáneamente fortalecer y crear bases duraderas –pero no permanentes, como lo demuestran aún tenuemente los impactos de los vaivenes de la economía internacional- de crecimiento económico, con rasgos importantes de aumento de los niveles de vida. Vale decir, la vuelta a la democracia no significó el caos económico ni social pronosticado por la derecha. Y esto, transcurridas dos décadas, provoca más y más la frustración y aún la desesperación de la derecha política. La derecha económica se siente lo más bien, gracias, aunque de pronto rechina los dientes ante los sustos menores que la hacen experimentar ciertos sectores de la izquierda extraparlamentaria y de la Concertación, que se dan ciertos gustitos verbales que les sirven para bajar presión y mantener cierta imagen “progresista”.

(Sigue)

3.11.07

LAS ENFERMEDADES QUE NOS MATAN...

Varias enfermedades han encontrado expresión preferente en la literatura. A través de ésta puede rastrearse su huella en la historia, en consecuencia. Algunas casi se identifican como enfermedades de escritores, poetas, pintores, artistas en general.

Se dice –no comprobado fehacientemente- que Colón fue el primer europeo sifilítico y que la llevó a Europa tras contraerla –como también parte de su tripulación- al tener relaciones con las nativas de la isla La Española. Otros ilustres portadores del microorganismo Treponema pallidum, altamente contagioso, que se transmite a través de cualquier contacto sexual, han sido Guy de Maupassant, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Lord Byron, Oscar Wilde, James Joyce, Federico Nietszche, Vincent Van Gogh, Paul Gauguin, Francisco de Goya, Benito Mussolini y su socio Adolf Hitler (cada uno lo atrapó por su lado, suponemos). Escritores, pintores, un filòsofo, dos monstruos, de vidas disipadas o despreocupada. En su tercera y última etapa, la sífilis se caracteriza por sucesivos períodos de problemas mentales o ceguera, depresión, ira y paranoia, y otros de euforia, felicidad y gran creatividad. Quizás podríamos afirmar que a la sífilis debemos muchas de las creaciones que expresan lo más profundo, puro y bello del alma.

La tuberculosis, tisis o enfermedad de la languidez, también se ha manifestado en cultores y personajes de las artes, sobre todo de la literatura. ¿Quién no ha oído sobre Marguerite Gauthier, la cortesana bella, calculadora, caza fortunas e ingenua que destrozó corazón y vida del joven Armand Duval, la que morirá de tuberculosis después de muchísimas páginas y lágrimas en la célebre novela La Dama de las Camelias, de Alexandre Dumas hijo? Esta obra publicada en 1848 fue adaptada para el teatro en 1852 por su propio autor, y después lo será a la ópera (La Traviata, 1853, de Giusseppe Verdi, en que Margarite se convertirá en Violetta, que un siglo después será interpretada en la Scala de Milán por María Callas), al cine (Camille, de George Cukor, con la divina Greta Garbo). Esta novela es la fuente de todos los boleros, tangos y dramas posteriores. ¿Otras víctimas célebres? Mimí en La Bohème, de Puccini. También la padecieron personajes reales, como Chopin, Paganini, Mozart, Antón Chejov, Paul Eluard, Miguel Hernández, Edgar Allan Poe...

Esta enfermedad provocada por el bacilo de Koch nos acompaña desde hace seis mil años, pero sigue de moda en los países subdesarrollados: dos millones de muertes cada año, gracias a la insalubridad, el frío y la mala alimentación, condición común a muchos artistas de siglos pasados (y aún hoy: en este aspecto, la modernidad no ha llegado).

El cáncer es un grupo de enfermedades con un denominador comun: la transformación de la célula normal en otra que se comporta de manera muy peligrosa para el cuerpo humano. De cáncer han muerto Luciano Pavarotti (de próstata), Rocío Durcal (en la matriz), Celia Cruz (cerebral), Cantinflas (pulmonar), Humphrey Bogart (esófago)...

En este comienzo del siglo 21, la enfermedad que avanza cada vez más, y que tiene que ver con nuestro modo de vida, es la diabetes. Vida sedentaria, obesidad, estrés, son sus causas. Se recomienda ejercicio y un tratamiento dietético, basándola en la restricción de los glúcidos y en el bajo valor calórico de la dieta. Es la enfermedad de los apoltronados, de los flojos, de los que van a comprar el pan y el diario al negocio de la esquina en su auto; de los grandes amateurs del deporte por televisión; de los que se angustian por el pago de la hipoteca y las pensiones alimenticias, que sufren estrés en el trabajo, o que tienen dudas existenciales múltiples. ¿Qué gran novela, poema, ópera, tango, podría escribirse sobre un diabético?

¡Señor, que poco estimulante es morir de la enfermedad de los burócratas!

Pero queda alguna esperanza. La sífilis ha reaparecido en la Europa de este siglo 21. En febrero de 2004, una revista científica francesa dio cuenta de su presencia en París, y la primera alerta sanitaria se dio allí en 2001. Globalización mediante, quizás veremos al bicho desembarcar por estos lares.

¡Señor, dame las fuerzas, la imaginación y la oportunidad para volver a ser pecador!

14.10.07

“Che” Quijote

Por Raúl Sohr
La Nación, viernes 12 de octubre de 2007

La popularidad del Che Guevara, a 40 años de su muerte, es un fenómeno notable. Donde uno vaya, en los cinco continentes, verá su rostro impreso en alguna prenda de vestir o en una chapa. Ninguna otra imagen contemporánea se encuentra más difundida que la suya, desde las avenidas de Nueva York a las callejuelas de Soweto, desde los bulevares de Hanoi o las calles de Londres. ¿Qué tiene la cara del "Che" que ha sobrevivido al olvido y aún seduce a millones? ¿Por qué tantos exhiben el rostro de un hombre que encarna a una época de fervores revolucionarios extinguidos?

En el arte, sobreviven aquellas obras que representan valores universales capaces de perdurar en el tiempo. Guevara es el ícono que simboliza el idealismo, que representa al luchador dispuesto a todo sacrificio por un sueño de justicia social. Ése es también el secreto de "El Quijote" de Miguel de Cervantes. Su personaje ha resistido el paso de los siglos y mucho más que eso, porque ha roto las rígidas barreras culturales. El Quijote ha penetrado en la cultura planetaria como el símbolo de un idealismo a toda prueba, sin asideros en la realidad. Es el epítome de lo que los compatriotas de Guevara llaman un loco lindo, aquel que entrega la vida por sus creencias sin esperar nada a cambio. Una quijotada es parte del vocabulario internacional como sinónimo de un proyecto idealista con el más incierto de los destinos. El Quijote es un referente establecido en la cultura mundial. El genio de Cervantes fue detectar un anhelo secreto que anida en todas las almas: el coraje de darlo todo por un sueño. La abrumadora mayoría de las personas sabe que, por muy buenas razones, jamás lo hará. Y por lo mismo vibran con quienes en la ficción, o en la realidad, han tenido la fuerza para lanzarse detrás de sus sueños.

En el caso del "Che" poco importa que muriese aislado, en un remoto paraje boliviano, sin lograr la meta de implantar el foco de insurgencia continental. Tampoco es relevante que en su condición de ministro de Economía e Industria de Cuba propuso la abolición del dinero (volver a un sistema de trueques, como era previsible, no resultó viable). Poco queda de su década perdida en el continente africano. Luego de la histórica victoria contra el dictador Fulgencio Batista, a fines de 1958, su vida estuvo marcada por reveses políticos hasta su muerte, en 1967. Pese a ello, su figura no cesó de crecer. Su ejecución a manos del Ejército boliviano, en flagrante violación de las normas humanitarias, echó a volar el imaginario colectivo.

Ningún Estado ni aparato de propaganda alguno podría haber diseñado una campaña tan exitosa. En el caso de El Quijote la figura de un caballero medieval, cabalgando en búsqueda de molinos de viento, que es hoy la metáfora de un enemigo ficticio, toca una fibra íntima de cada cual. En el del "Che", su rostro, con la mirada perdida en la distancia y su boina calada con una estrella roja, simboliza la lucha en contra de los males de la humanidad. Poco importa si sus propuestas eran incapaces de curarlos. Lo que cuenta es que millones de personas de todo los rincones del mundo lo convirtieron en el ícono de la esperanza. Muchos ignoran que era un joven argentino que luchó codo a codo con Fidel Castro, que era un marxista y un revolucionario que predicó y practicó la lucha armada. Nada de eso importa. La figura del "Che" aún cabalga en la memoria de quienes han querido hacer de él la figura que simboliza los anhelos de justicia. A Guevara, como a El Quijote, de tanto en tanto, todavía le ladran los perros.

9.10.07


El general Ballerino, John Long Silver y el loro en el hombro


El general Jorge Ballerino Sandford jugó un papel público destacado en la transición del gobierno militar al gobierno democrático de Patricio Aylwin. En 1988 fue nombrado ministro Secretario General de la Presidencia por el dictador. Después del 10 de marzo de 1990, lo designó a la cabeza del Comité Asesor del Comandante en Jefe del ejército. En diciembre de 1993 pasó a retiro. Luego desembarcó en el Instituto Libertad y Desarrollo, think tank de la UDI.

Ballerino representó el rostro amable, negociador, pero también amenazante, de una dictadura que quería seguir siéndolo, pero que, políticamente vencida en la sociedad y también en el seno de las FF. AA. (sólo Carabineros y el Ejército apoyaron los devaneos de Pinochet con el autogolpe luego de ser derrotado en el plebiscito de octubre de 1988), debió resignarse a negociar la retirada. Fue una negociación exitosa, como lo prueba el hecho que aún hoy, en el 2007, su herencia permanece en ciertos cuerpos legales e institucionales, y que explican la timidez y la ingenuidad de la Concertación en muchos aspectos. La lentitud de la transición es fruto de aquella negociación.

Pero este rostro tuvo un lado oscuro. Ejercicio de enlace, boinazo, Pinocheques, lo tienen como protagonista por parte del Ejército. Hoy se ha conocido otro capítulo de este general fiel a Pinochet, y que lo tuvo dos días detenido en el caso banco Riggs. El 23 de noviembre de 1981 el entonces coronel Jorge Ballerino Sandford, operando como jefe de la Casa Militar que asesoraba al general Augusto Pinochet, abrió la primera cuenta, con el número 35041-3, en el Riggs Bank de Miami, parte de la red de operaciones y movimientos de la fortuna que el fallecido dictador estructuró como “seguro de vida” para él y su familia con el uso indebido de fondos reservados. El 11 de junio de 1984 abrió otra, pero esta gestión la firmó con el apodo de John Long, un alias que, según relató a “El Mercurio” en septiembre de 2005, se lo recomendó un ejecutivo de la institución financiera.

¿Falta de lectura, arrogancia, provocación? John Long Silver es el nombre del más célebre pirata de la literatura de todos los tiempos, protagonista de La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, publicada por entregas entre 1881 y 1882. Parche en el ojo, pata de palo, loro en el hombro (Capitán Flint), aficionado al ron y a las canciones obscenas, todo el retrato del personaje que llegó a ser emblemático.


¿Habrán sido suficientes los dos brevísimos días de detención para que el general Ballerino se sintiera más bien como el Capitán Flint, el loro en el hombro, recibiendo galletitas rancias y percibiendo el tufo de su amo?


En todo caso, ¡que bajos precios pagáis, caballeros!

7.10.07


EL CHE- RECUERDOS

(2) Cosas del Che

Se ha tratado de reducir la figura del Che a la del guerrillero heroico. Las caricaturas son más fácilmente descartables. Es evidente que Ernesto Guevara de la Serna era mucho más. Era característico su afán de tratar de reflexionar, de racionalizar la realidad y la acción, desde que inició sus largos viajes por América latina en su juventud, siguiendo circuitos no tradicionales. Chile. Los leprosarios del Amazonas. Está en Guatemala cuando estalla la invasión organizada por la CIA para derrocar a Arbenz en 1954. En México establece contactos con la gente del Movimiento 26 de Julio. Insiste para incorporarse a la expedición. La guerrilla en Cuba revela sus aptitudes militares, su audacia, pero también su inclinación a analizar sus episodios, sus fases, para extraer enseñanzas. Del período de la Sierra extrae el material para dos de sus obras, “Guerra de guerrillas: un método” y “Episodios de la guerra revolucionaria”. Esbozos de la ciencia militar irregular y la anécdota significativa.

Los adeptos a manuales ortodoxos tenían dificultades para seguirlo en sus planteamientos. En el plano estrictamente político, su pensamiento y su acción provocaron agudas polémicas con un sector de la izquierda latinoamericana e ideólogos del campo socialista, sobre todo en torno a la teoría del foco, el papel de la lucha armada en general, el rol del partido marxista-leninista o la nueva versión del problema del huevo y la gallina (¿el partido organiza, dirige el movimiento social, revolucionario, como lo dicta lo ortodoxia, o es el movimiento social el que crea a su órgano, el partido, como lo indicaría la experiencia cubana?). Su papel en la guerrilla boliviana sigue alimentando la discusión.

Como dirigente de la Sección de Industria del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria, 1959), presidente del Banco de Cuba (1959-1961), ministro de Industrias (1961-1965), delegado de Cuba ante eventos y organismos internacionales, manifestó también su espíritu original. Así, sus posiciones sobre el comercio del campo socialista con los países subdesarrollados expuestas en particular en el Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática, Argel, 24 febrero de 1965: dicho comercio está determinado por el mercado mundial y los precios allí establecidos; el mercado mundial está bajo la influencia decisiva de los países capitalistas desarrollados, que imponen los precios; la conclusión evidente, decía el Che, es que los países socialistas introducen elementos capitalistas (intercambio desigual) en sus relaciones con el Tercer Mundo. Es necesario, en consecuencia, decía, transformar radicalmente las bases de dicho comercio (¿nuevo orden económico internacional antes del nombre?).

Polémicas fueron también sus posiciones sobre el “hombre nuevo” y el rol preponderante que, afirmaba, deben jugar los estímulos morales por sobre los materiales en su formación: ¿cómo crear un hombre guiado por una escala de valores nueva, utilizando los instrumentos de la vieja sociedad?, se preguntaba.

Hoy, estos temas parecen fuera de lugar. Sin embargo, la lectura de los informes anuales sobre el Índice de Desarrollo Humano, o cualquier informe de Naciones Unidas sobre la situación económica y social en el mundo, las explosiones sociales, los regímenes populistas que proliferan en estos días, debieran por lo menos hacer dudar de ello.

30.9.07

EL CHE: RECUERDOS

Ernesto Guevara de La Serna, más conocido como Che Guevara, nació el 14 de junio de 1928 en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina; murió asesinado el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia. Tenía 39 años.


(1) El Che en las alturas


El sábado 7 noviembre de 1964 amaneció nublado y frío. Caía una nieve fina, la primera del año y la primera de mi vida. Estamos en una calle cercana a la Plaza Roja, esperando insertarnos en un río de gente, caudaloso, interminable, que desfila frente al Mausoleo de Lenin. Es una fiesta popular, de orgullo nacional. En los días previos, la televisión y el cine han pasado películas de guerra, y el público grita, chivatea junto a los soldados que atacan a las fuerza de la intervención extranjera de 1918-1921, a los nazis en la de 1941-1945, aplauden los fuegos artificiales de los camiones que portan las “katiusha” (los “órganos de Stalin”), escupiendo cohetes.

Durante la espera, se vislumbran los tanques, los cohetes que en aquellos años provocan colitis al "occidente" –a EE.UU.- y provocan el interés del Tercer Mundo.

Nuestro riachuelo llega al ancho torrente, avanzando entre vítores, cantos, banderas, eslogans de sindicatos, centros de trabajo, de estudio. La gran desembocadura es la Krasnaia Plochid, la Plaza Roja, centro de la rueda de calles que allí desembocan, vasta explanada de 73.000 m2 con piso de adoquines, construida en el siglo XV. Al frente, la catedral de San Basilio y su cúpula como cebolla dorada, con sus muros de múltiples colores, en cuyo frontis Iván el Terrible hacía ejecutar a sus adversarios. A nuestras espaldas, el edificio de la Municipalidad de Moscú. A la izquierda, el GUM. A la derecha, el Kremlin, fortín construido en 1156, la sede del gobierno, palacios y catedrales; su recinto amurallado, alto de 21 metros, coronado por 19 torres, data del siglo XV, con un perímetro de 2.5 kms. El Gran Palacio del Kremlin, finalizado en 1849, acogió el primer Soviet Supremo de la URSS. A sus pies, el Mausoleo de Lenin, construcción concluida en 1930 bajo el diseño de A.V. Shchusev.

Sobre el Mausoleo, los jerarcas del PCUS, el Politburó, abrigos, bufandas, sombreros, anchas cinturas, más otoños que primaveras, muchos inviernos, saludando a las masas, demasiado ensimismadas en su fiesta como para prestarles atención. Pero esta vez, hay una figura extraña allá arriba, más joven, con barba y bigotes no muy abundantes, dos protuberancias separando las cejas pronunciadas, que le dan aspecto severo, nariz corta y bien dibujada, amplio espacio entre nariz y labio superior, con sonrisa medio de lado, ambas cosas que le dan un cierto aire parecido a Mario Moreno, Cantinflas, en versión mejorada. Chapka con alas desplegadas, haciendo gimnasia sur place para combatir el frío, mirada atenta. No puede ser. Pero es. El rumor se corre. Las cabezas se alzan, los brazos se agitan, los gritos se aúnan en ola poderosa, el gran torrente disminuye su ímpetu, se detiene, es un remolino que gira y gira, se ensancha... Es el Che Guevara... Alza un brazo, saluda. El rugido aumenta. Los milicianos se agitan, corren, dabai, dabai, tovarichi, avancen, avancen... La serpiente refunfuña, se desliza de mala gana, se arrastra a reculones, mirando hacia arriba, hacia atrás, aquella figura que saluda riendo... El Che se va quedando atrás, allá arriba. Aviones supersónicos, tanques, misiles, han pasado a segundo plano.

Acababa de llegar, en esta su tercera visita a la URSS. El 9 de diciembre, pronuncia un discurso en la XIX sesión general de la ONU. El 1º de enero de 1965 llega al Congo-Brazaville, después de una visita a Mali. Entre 30 de enero y el 5 de febrero de 1965, realiza su última visita a Pekin, después de haber terminado su gira por África (Ghana, Guinea, Argelia). El 20 de febrero, Guevara llega a Argelia para asistir al II Seminario económico de Solidaridad Afro-asiática. Allí pronuncia su último discurso público, criticando los métodos de la ayuda y del comercio de los países socialistas europeos. El 15 de marzo, regresa a La Habana después de su gira afro-asiática. Fidel Castro y el presidente Dorticós lo reciben en el aeropuerto.

El 20 de abril de 1965, en una entrevista con corresponsales extranjeros, Fidel declara: “el comandante Ernesto Che Guevara se encuentra allí donde es más útil a la revolución”. El 3 de octubre, Castro presenta el CC del PCC (el partido ha decidido llevar en adelante dicho nombre) y lee la carta de adiós de Guevara.

Rocinante cabalgaba de nuevo...

29.9.07


DUDAS

- ¿Te he contado cómo conocí a Carlos Puebla?, pregunta al escuchar el disco.
- No sé, no recuerdo..., duda el amigo.
- Bueno, pasó así. Una vez...

En su familia se da cuenta que se está repitiendo. Sus hijas lo escuchan con una cierta sonrisa. Su nieto de siete años lo mira, y empieza a decir “Oye, Tata...”, y corta la frase. Recuerda la consigna.

Piensa que es bueno tener amigos de su misma generación. Con la edad viene la mala memoria. Eso significa que no siempre recuerda si ya contó una historia, pero probablemente el otro tampoco recordará que ya la escuchó. Así, siempre habrá tema de conversación...

13.9.07

NO ME INTERESA CHÁVEZ, PERO…

El presidente de Venezuela se ha convertido en un personaje controvertido por sus dichos y actos. A su respecto y a su proyecto político, que es lo importante, es difícil encontrar informaciones y análisis medianamente objetivos. Es la pasión la que domina. Se le ha convertido en ícono del mal, para unos, de luchador social y portador de esperanzas para las masas irredentas, para otros. Caricatura por lado y lado. Hay tanto ruido ambiente, y aullidos que no interesa entrar a esta arena polèmica. En ese sentido, no me interesa Chávez, pero…

No me interesa Chávez, pero preocupa que, una vez más, caricatura mediante, en la discusión se rechace subliminalmente toda idea de cambio social, de búsqueda de mayores grados de equidad, de participación ciudadana, sin hablar, naturalmente, de protagonismo. Ideas y argumentos generalmente prefiguran políticas, para confirmar e institucionalizar realidades ya presentes: la exclusión.

No me interesa Chávez, pero preocupa que, una vez más, caricatura mediante, junto con el agua sucia de la tina se arroje al bebé. Así, se demoniza el rol del Estado en el crecimiento económico y, sobre todo, del desarrollo económico-social, obviando la realidad a nivel mundial desde hace cinco décadas, para poner un horizonte temporal. Prácticamente no hay “milagro económico” que pueda explicarse sin la intervención del Estado (Japón, Alemania, países asiáticos, dictadura de Pinochet, etc.).

No me interesa Chávez, pero preocupa que, una vez más, caricatura mediante, se ignore en qué grado, con qué frecuencia, efectivamente la democracia tiene rasgos de formalismo (ver el Índice de Desarrollo Humano de cualquier año), a los cuales se limitan los grupos de poder, los mismos que no vacilan en lanzarla al tacho de la basura cuando los desposeídos la toman en serio y tratan de utilizarla para mejorar su destino. Hasta ahora, Chávez ha ganado ampliamente todas las elecciones en que ha participado con abundancia de observadores internacionales. Obviar este hecho, conduciría a olvidar la experiencia chilena al menos en dos aspectos, que no son los más importantes, pero que son significativos: 1) la condena de Nixon y Kissinger a la “irresponsabilidad” de los chilenos de haber elegido a Allende, y la decisión de “hacer aullar a la economía chilena”, intervención y sabotaje mediante; 2) la capacidad de los poderosos para utilizar la guerra sicológica, mentir, engañar, subvertir, utilizando prensa y mano ajena, de utilizar “todas las formas de lucha”, recabar la intromisión extranjera, utilizar las leyes del mercado y la psicología de masas para crear desabastecimiento, inflación y un estado permanente de inquietud y zozobra en la gente, preparar las “condiciones objetivas y subjetivas” para el golpe final, etc. Lo primero que hizo la oposición a Chávez en la intentona golpista hace unos años fue cerrar el parlamento, es bueno recordarlo. En Chile, el golpe del 73 se decidió cuando se vio que las urnas no eran la solución para la derecha.

No me interesa Chávez, pero preocupa que, una vez más, caricatura mediante, se haga abstracción, no se reflexione, sobre el eventual desenlace de este drama que aún no alcanza su paroxismo. No creo que Chávez quiera irse voluntariamente. El fuego que ha encendido en las almas y los corazones de sus partidarios no puede extinguirse simplemente con un cambio de autoridades, con un “golpe limpio”; la historia de América Latina parece indicar que se requerirán cárceles, cementerios, cadáveres sin tumba conocida, exilios; vejar la democracia, enviarla al tacho, para supuestamente “restaurarla sobre bases nuevas”. Venezuela bajo el gobierno de Chávez está en la situación del tipo que tenía un cuchillo enterrado en el pecho: si se lo dejan, se muere; si se lo sacan, lo matan…

No me interesa Chávez. Su brutalidad en las formas, su práctica política, crean muchos temores. En un momento dado, chocará con la brutalidad criminal de la derecha, con tanta experiencia histórica acumulada en ello, con tantas dictaduras (para nombrar sólo algunas: Antonio Guzmán Blanco, 1870-1888; Juan Vicente Gómez, 1908-1935; Pérez Jiménez, 1953-1958). Los ciudadanos “pagarán el pato”.

No soy partidario de Chávez. Su práctica está consiguiendo lo mismo que las dictaduras: alejar perspectivas de políticas de progreso consistentes en el continente. No es Allende, no es el Che, no es Castro. Es un elefante embriagado en una cristalería. Las tragedias griegas no están a la moda. Tampoco adscribo a sus enemigos, defensores de los signos exteriores de la democracia hoy (que no han sido violados), verdugos mañana. Lo bueno que está recibiendo el pueblo venezolano hoy, se le hará pagar con sangre mañana.

No me interesa Chávez. No me interesan quienes hoy temen por su riqueza. Me interesa el pueblo venezolano, el devenir de nuestra América Latina, tan pobre, tan poco equitativa, tan preñada de violencias desde hace siglos…

Muy probablemente, la cuadratura del círculo se resolverá una vez más sobre las esperanzas de los postergados.



12.9.07


P.O.R.

Lo veo venir desde lejos. Zapatos deportivos, chaqueta amplia, peinado al viento, aunque un tanto escuálido a estas alturas de la vida. Camina rápido, mirando hacia todos lados. O no sabe adónde va, o está indeciso. ¿O es reflejo de antiguos tiempos, cuando se imaginaba en la clandestinidad? Recuerdo que siempre ha tenido gran imaginación para configurar el decorado de su vida, menospreciando la vida real, tan por debajo de sus visiones.

Es un intelectual: su lenguaje y sus intereses son elevados; no habla, conceptualiza; no conversa, analiza; tiene vista de águila, siempre dirigida hacia el futuro, que está siempre adelante, más allá, movedizo (pero no aceptaría el símil del espejismo, no, señor). Su vida es el mundo de las ideas, a veces difusas, a decir verdad. Es anti-sistema, y lo fue desde pequeño, para desesperación de sus padres, siempre ansiosos de ver alguna línea recta en la vida de su retoño, aunque fuera como tendencia en el mediano y largo plazo. Murieron desorientados, mirando la ruta verbalmente tan intrincada del hijo. Sí comprobaron que odiaba el mercado, sobre todo el del trabajo, y que en esto era muy consecuente.

Es libre pensador, tan libre que nunca ha adherido a ninguna cosmovisión integralmente: cuando defines, aunque sean los contornos, pierdes tu libertad. La vida es demasiado rica, cambiante, dialéctica, ¿entiendes? Tiene gran sensibilidad para captar los puntos de vista minoritarios, marginales, para adherir a ellos. De la dialéctica, retuvo sobre todo aquello de los opuestos...

Es un ser libre: nunca podría ser militante, un eunuco mental, dice, sometido a estructuras, jerarquías, superestructuras, nomenclaturas. El Estado Mayor de su revolución, como corresponde, cambia permanentemente de lugar y de composición: la intelligentsia tiene un fino olfato para detectar los cafés a la moda, que no tienen larga vida en este mundo globalizado; los conflictos ideológicos son como guerras civiles.

Siente desdén por los pequeño-burgueses, tan predecibles en sus estudios, su trabajo, su vida familiar, su militancia, con una biomasa oscilando en la frontera entre el exceso de peso y la obesidad.

Se ha molestado cuando le he dicho que él milita en el P.O.R., el Partido de Orientación Revolucionaria. Tiene razón: pertenece al P.O.R., Partido Onda Revolución, que, por respeto al medio ambiente, jamás provocaría olor a pólvora ni sobrepasaría los decibeles permitidos. Pero siempre tendrá el concepto preciso y la voz estentórea.

Lo veo alejarse. Compruebo que aún hoy no toca el suelo al caminar. Debe ser la ventaja de la superioridad moral. No sé en qué , pero alguna debe tener para flotar así...

18.8.07





ELVIS

Un recuerdo escrito hace cinco años.


Siempre relaciono el momento de su muerte con un día sombrío, frío, de otoño o invierno. Sin embargo, fue el 16 de agosto, en pleno verano boreal. ¿A qué hora fue? No sé. En los días y semanas siguientes, descubrí lo que había sido en los años recién pasados, sobre todo sus recitales: Las Vegas, Hawai.

Pero sobre todo el de fines de los 60, cuando había decidido regresar a los escenarios después de diez años. Sobre una plataforma circular, con sus músicos, los viejos Jordanaires, en una atmósfera distendida, de complicidad. Alrededor, algunos fans. Todo de cuero vestido, el aire aún juvenil, maduro, informal en su prestación, sonriendo, haciendo bromas, recomenzando una canción, tocando la guitarra. Un miembro de la banda. No un recital, sino un jamm session (¿así lo llaman los músicos?), un guitarreo entre amigos de buen humor...

Las Vegas y ese traje que lo ha convertido en la figura más fácil de imitar y caricaturizar, pantalones pata de elefante de los ’70, con apertura bajo la rodilla como pernera de cowboy de rodeo, chaqueta con cuello a lo Napoleón, como las que usaba Liberace, patilla de padre de la patria y copo invencible, abundancia de pañuelos de seda como cortesano de Louis XIV. Aspecto de muchas geografías y momentos. ¿Desencanto con estar ahí, en ese momento?

Junto con cortarle el pelo y encasquetarle el uniforme a fines de los ‘50, pareciera que el Tío Sam castró lo que pudiera haber existido de rebelde en él y, ciertamente, extirpó la imagen controvertida.. Que fue sólo eso, imagen: Elvis Aaron siempre fue hijo modelo, ciudadano sin reproches; aún más, como ocurre a menudo con los humildes que ascienden en la escala social, fue muy conservador (en una ocasión, se entrevistó en la Casa Blanca con Nixon para ofrecer su ayuda para combatir “la infiltración comunista”). Fue respetuoso del american way of life, ese concepto tan difuso que contenía y contiene la discriminación racial, los bombardeos con napalm en Vietnam, la conspiración contra gobiernos extranjeros, la oración a la hora de la comida, la leche y los cereales al desayuno, la misa el domingo, la prensa que puede ser la más libre cuando lo quiere (y no siempre lo quiere), Watergate... Mucho de lo mejor, mucho de lo peor, abundancia de hipocresía y de sinceridad en los valores...

El sistema se llevó a los regimientos en Alemania un símbolo del desenfado adolescente, y devolvió el Presley de las innumerables películas sin olor, sin color, sin gusto, de los ’60, un burócrata-cantante-que-hace-películas, adormeció y ató la pelvis impertinente. Casamiento, hija, divorcio. Por ahí se inició un largo camino hacia el desencanto, el aislamiento, el ensimismamiento, la lenta autodestrucción, con amplia ayuda de los lacayos-pretorianos que recogían sus generosas migajas.

¿Hay paralelo entre Elvis y Alí? Paralelismo divergente, quizás. Elvis proyectaba imagen contestaria en el escenario; Cassius Clay, con sus puños y con la bocota más rápida de la Unión, gozando con sus gritos destemplados y la auto-alabanza, la auto-referencia. Ambos, símbolos de la juventud irrumpiendo simplemente, haciéndose un espacio a codazos. Pero el boxeador fue más allá: devino Muhammad Alí, rechazó el uniforme, rechazó Vietnam, proclamó su negritud y su dignidad. Le quitaron la corona, que no su alma. A éste lo excluyeron; a aquél, terminaron de domesticarlo.

En estos días del 25º aniversario de su muerte, la televisión repetirá esos espectáculos de Elvis de los ’70 en Las Vegas, cuando ya veía el horizonte de los 40 años. Fíjese en sus ojos: es una mirada velada, vuelta hacia adentro. Fíjese en su actitud: se acerca al borde del escenario, reparte pañuelos, toca manos alzadas hacia él, agradece, pero parece estar ausente. Se dijera que está allí, en el ruido, la música, los gritos, para no estar de regreso en su hotel, en su casa. Su alma ya se estaba adormeciendo. Se vació completamente a los 42 años. La soledad –sobre todo la emocional- es un veneno que mata lentamente.

El tipo de las películas de los ’60 me era insoportable. Luego de su muerte, descubrí al gran cantante. El de Love me tender, The girl of my best friend, In the ghetto, Wooden heart, Can’t help falling in love, tantas otras, sobre todo Always on my mind y Suspicious mind.

Desde entonces lo consideré un amigo. Y le perdoné, finalmente, haberme quitado a Juliette Prowse (G.I’s Blues o Café Europa).

15 agosto de 2002

4.8.07


Chaíto, general ®

El jueves 2 de agosto, el general ® Raúl Iturriaga Neumann, fue arrestado por la policía de Investigaciones en un departamento de las Torres de Miramar, en San Martín con 8 Norte, en Viña del Mar, vale decir, en pleno centro de la ciudad. Estaba en fuga desde hacía 52 días para evitar el inicio del cumplimiento de la pena impuesta por la Corte Suprema por el supuesto secuestro y desaparición de Luis Dagoberto San Martín, militante del MIR, en 1974.

La prensa, siempre guiada por oscuros designios contra el legado del gobierno militar y sus defensores, ha pretendido que el mejor comando del país no ofreció resistencia, que no utilizó su pistola CZ 9 mm, y que vestía pijama, bata y gorro, y que abrió la puerta esperando la entrega del diario para acompañar el desayuno de las 9:00 horas.

Desmentimos todo, señores. Como buen militar, se levantaba a las 5:00 de la mañana. Vestía, con la gallardía de siempre, su traje de campaña, aún cuando desentonaba con el decorado del departamento. Un oficial de Inteligencia no habría caído en este garlito del diario, de ninguna manera, señores. Mostró sus dotes para las artes marciales ofreciendo feroz resistencia, a pesar de su escasa estatura. En la trifulca un detective sufrió la quebradura de una uña tratando de ponerle las esposas. Otro recibió feroz pisotón de un colega, agravando las dolencias preexistentes de un gran juanete. Otro sintió mareos en ese 19° piso, quizás afectado por vértigos ante la presencia del gallardo militar. Pero el general se recuperó prontamente y ordenó a los detectives llevarlo al vehículo y conducirlo donde correspondía, ante un oficial superior, para hacerle entrega simbólica de su espada.

Debemos reconocer hidalgamente que el general ® se sintió sorprendido cuando los efectivos de Investigaciones se identificaron con apelativo, nombre y N° de placa, lo sacaron del edificio ante vecinos y prensa en pleno día, lo trasladaron en un vehículo institucional, lo llevaron al cuartel de Investigaciones con dirección pública conocida en Santiago, y pudo entrevistarse con su abogado. Como comando fundador de la Dina, jefe de su Brigada Purén, jefe del Departamento de Operaciones Exteriores del organismo, no puede aún entender la falta de prolijidad y de falta de respeto hacia las más elementales medidas de seguridad, de inteligencia, de compartimentación. Este digno soldado no puede menos que expresar su preocupación por el estado de indefensión en que, por tal situación, debe encontrarse el país ante el enemigo interno, seres despreciables sin dios ni ley, enquistado en la prensa, en los tribunales, en el corazón del Estado. O quizás fue una artimaña de guerra sicológica utilizada contra él, para desconcertarlo. La campaña para disminuirlo ya está en marcha: ya hay quienes dicen que “no alcanzó a pasar agosto”, mes de los gatos y de la gente deteriorada física y mentalmente.

Sin embargo, sólo el duro entrenamiento recibido en la Escuela de las Américas en Panamá y en otras aulas académicas de Estados Unidos en las técnicas de supervivencia y lucha en las más adversas condiciones geográficas, climáticas y de correlación de fuerzas, le ha permitido superar estos trágicos 52 días de vida clandestina; en este caso, en la jungla asfaltada de esta ciudad llena de infiltrados extranjeros disfrazados de turistas. Este soldado es un ejemplo para clases y oficiales de la actual generación, si, señores.

Sabe que las condiciones de detención serán terribles en las mazmorras en que padecen honorables oficiales. El Ejército cortó la subvención para gastos judiciales. Hay presiones extremistas para que en la cárcel eliminen el sauna, la cancha de tenis, las cabañas individuales o para dos, el wifi y aún los notebook, los permisos para salir a hacer algunas compras a la feria y al supermercado, la celebración de cumpleaños en compañía de distinguidas señoritas en locales exclusivos.

Pero todo lo superará. Para ello se preparó toda la vida. Para enfrentarlo todo por la Patria.

1.8.07


FARANDULITIS

Farándula. Dícese de la prensa (diarios, radios, revistas, programas de TV) que se ocupa de los hechos y dichos de gente famosa. Lo de gente “famosa” es, por supuesto, bastante relativo, sobre todo en un mercado tan pequeño como el chileno. Lo de “dichos” también lo es, dado lo estrecho de la temática y de los recurso intelectuales de los “intervinientes” o actores. Las Últimas Noticias y La Cuarta, en la prensa escrita; CQC, SQP, en la pantalla, son los escenarios predominantes. Chillidos, silicona, vacío, son sus caracteristicas.

Su tema son los “dimes y diretes”, el “comadreo”, el “comistrajo”. El “corre, ve y dile”, el “chocolate o menta”, son los instrumentos; también el “descarte”. Vale decir, algo que se escuchó o supuestamente se dijo; la transmisión instantánea del rumor; la trampita (se dice que fulano dijo tal cosa sobre tí; ¿qué le responderías?; y el interrogado dirá: ¡pa’ su madre!, y la trifulca se armó durante tres ediciones). Entre los políticos y autoridades de todo pelaje lo preferido es el descarte: “Sr. Ministro, se rumorea que usted caería en un muy próximo cambio de gabinete, que piensa usted”. El pobre tipo responde: “estaré de ministro mientras tenga la confianza del Presidente”. El título del día siguiente está listo: “el ministro tal no descarta ser reemplazado”!

La expresión más deprimente de esta enfermedad del subdesarrollo mental se da en la televisión, porque allí se ve y se escucha. Rostros desencajados, puños al aire, cacofonía, gritos destemplados. Y la pobreza de la expresión y de vocabulario, incapacidad brutal de expresar media idea, la falta de pertinencia, la incoherencia. Y la ausencia de modulación, de pronunciación! Y ello ocurre sobre todo en el canal del sempiterno candidato presidencial Sebastián Piñera (Chilevisiòn) y del austero y conservador empresario Ricardo Claro (Megavisión), el mismo que año tras año rehúsa pasar los avisos pagados de la campaña contra el Sida. ¡Señor, dame Tu fortaleza!, decía un muy antiguo programa humorístico radial.

Pero como se trata de ser positivo y propositivo, sugiero que a los panelistas se les exija: uno, la licencia secundaria y la prueba de haber pasado la PSU, para asegurarse un mínimo de acervo cultural; dos, un certificado de haber terminado con éxito un taller dictado por una nana peruana, para asegurarnos un mínimo de dicción y cierta coherencia en las frases.