29.4.10


Piñeradas (2)

¡Excelencia, señores!



  1. Pablo Coloma, Director Ejecutivo del Fondo de Solidaridad e Inversión Social, Fosis, fue nombrado en dicho cargo en 2007 por el gobierno de Bachelet a través de un concurso de Alta Dirección Pública. Por este hecho y por la buena evaluación de su gestión, Felipe Kast, ministro de Mideplan de Piñera, le solicitó que continuara en su puesto. El viernes 23 de abril, Coloma comunica que Kast le ha pedido la renuncia porque se negó a despedir a todos los directores regionales del Fosis (nombrados bajo el gobierno de Bachelet bajo el mismo sistema de concursos) y llamar a nuevo concurso, porque quiere gente “de la coalición gobernante” ¿Dónde queda el gobierno de unidad nacional, la intención de trabajar con los mejores?, se pregunta Coloma. Pequeño dato: Coloma no es militante, pero es hermano del senador y presidente de la UDI Juan Antonio Coloma, quién hasta el momento ha hecho mutis por el foro.
  2. El jueves 22 de abril en la mañana, el gobierno comunica que por acuerdo unánime del directorio del diario (visado por Piñera y la vocera del gobierno Ena von Baer), se ha nombrado al nuevo director de La Nación, el ex periodista de este diario y actual director del diario electrónico El Mostrador, Mirko Macari. Agradable sorpresa por el curriculum del designado. Sorpresa de corta duración, reemplazada por otra: el viernes 23, antes de 24 horas, se anuncia que el gobierno ha revocado el nombramiento. ¿Qué ha ocurrido? Boletas por cobrar, señores: la UDI se ha tirado con todo contra el periodista porque el desaparecido diario Plan B habría sugerido que el honorable senador UDI Jovino Novoa habría estado implicado en el caso Spiniak de abusos y prostitución de niños (años después, Novoa fue absuelto por tribunales). Macari afirma que estaba en el directorio de Plan B pero que nunca ejerció labores periodísticas allí. Otra boleta: Macari escribió el artículo en El Mostrador que reveló la incompatibilidad entre el cargo de gobernador de Bio Bio y el de vicepresidente de la augusta Sociedad Nacional de Agricultura, SNA, de José Miguel Steigmeir. A propósito: el directorio de La Nación ha guardado heroico y estoico silencio. ¿Será lo que llaman firmeza de conceptos y convicciones?

    Ante los numerosos despidos de profesionales que no tienen puestos de confianza política y han sido seleccionados mediante concurso público, algún mala leche preguntará: ¿dónde queda el “gobierno suprapartidario” de que tanto habló Piñera? Frente a los desaguisados en los nombramientos, con numerosos conflictos de interés (hasta un integrante de DICOM fue nombrado gobernador por algunas horas), otros mala leche preguntarán: “¿y el gobierno de excelencia, Excelencia?”.

    Medalla de oro para los asesores de Piñera en los nombramientos, por su ojo de águila para detectar eventuales problemas (hay muchas otras medallas al respecto, como veremos en otra nota).

    PAM/ 24.04.10

24.4.10

Piñeradas (1)


El gobierno de Piñera está empeñado en hacer aprobar el proyecto de ley sobre donaciones. Esto permitirá a las empresas cargar como costos (o sea, deducirlas de sus ganancias y por lo tanto descontarlas de los impuestos a pagar) las donaciones que hagan a diferentes organizaciones y obras.

Es un tema que deja perplejo. El Estado permitirá así que las empresas se hagan las generosas con dinero que normalmente deberían pagarle en impuestos, aumentando los recursos fiscales para los programas sociales (harto necesarios en un país que aún tiene poco más de 13% de pobreza, con una distribución del ingreso indignante y, por lo tanto, con un promedio de ingresos bastante enclenque). Así se fortalecerá la imagen de que las empresas son generosas y el Estado no cumple su rol de responsable del Bien Común.

Un amigo mal pensado piensa que Sebastián está tan interesado en esta ley porque tiene la esperanza que así podrá cargar como donación la mensualidad que pasa a su hermano Miguel. El Negro últimamente alega que su hermano debería aplicarle a él las políticas sociales y agregarle a la mensualidad los bonos que paga a los jubilados y otros: el de marzo, el de invierno, de Fiestas Patrias, Navidad y Año Nuevo, y cualquier otro que su buen corazón le dicte. Después de todo, su esposa Belén Hidalgo tiene gustos bastante caros. Y a la familia hay que cuidarla... sobre todo con ese cuero que tiene.


Mr Duck/ 24.04.10.

31.3.10

Problemas ópticos

Desde el 11 de marzo pasado, la derecha debe realizar un ejercicio que no ha hecho a lo menos desde hace 46 años, cuando en 1964 terminó el gobierno de Jorge Alessandri. Desde entonces, ha mirado sólo el vaso medio vacío, o derechamente vacío, ha tenido un espectro cromático elemental (blanco o negro). Durante la dictadura, estuvo esencialmente ciega y sorda, así que no tuvo estos problemas.

Hoy, como gobierno, deberá cambiar el ángulo de la mirada y observar la parte inferior del vaso, y tendrá que enriquecer su espectro cromático, descubriendo la infinita variedad de grises. Previamente, por supuesto, descubrirá nociones antes desconocidas: contexto, priorización, programación, recursos v/s necesidades, etc. Empezará a reclamar de los adversarios aquello de lo que careció ella misma durante tanto tiempo: buen criterio, buena fe, sentido común, comprensión ante las dificultades al analizar la situación actual y el camino a recorrer. Sabrá, entonces, que la administración del país, como la vida, no es así no más...

Es de esperar que la Concertación conserve toda la riqueza cromática y la capacidad de cambiar los ángulos de enfoque visual. De lo contrario, se transformará en una oposición tan intrascendente, miope, mediocre, como lo fue la derecha.

Algunos dirán que, después de todo, pese a sus limitaciones, la derecha ganó las últimas elecciones. Pero podríamos responder que sí, que ganó... pero tuvo que esperar veinte años.


PAM/ 31.03.2020

10.3.10

Seguridades al Presidente electo

Mala manera de prepararse a asumir la presidencia del país con un terremoto de 8,8 grados y dos minutos y medio de duración. Ante tanto desastre natural y pasiones primitivas desatadas con asaltos a supermercados y otros, queremos darle una buena noticia al Presidente electo, asumido que será dentro de pocas horas.

He aquí. Sebastián, cuando mañana llegues al Palacio de La Moneda, lo encontrarás completamente equipado, plenamente operativo. Computadores, faxes, teléfonos, escritorios, sistemas de sonido, cámaras de TV, grabadoras, etc., etc., todo estará allí. Ningún temporal, tormenta, huracán, tsunami, habrá pasado por allí en los últimos días, ni en sentido literal ni figurado, barriendo con todo.

No como ocurrió el 11 de marzo de 1990, en que los nuevos ocupantes tuvieron que traerse teléfonos y PC de su casa para empezar a trabajar, mientras el Presidente Aylwin, al mirar las oficinas vacías, se golpeaba el pecho y exclamaba ¡Señor, dame tu fortaleza!


Mr Duck

10.03.10

22.2.10

Funcionarios ante el cambio

A pocos días de la asunción del nuevo gobierno, y ante declaraciones un tanto amenazantes de Piñera y algunos colaboradores, funcionarios se declaran totalmente tranquilos... ¿O la procesión irá por dentro? Vaya uno a saber. Pero hay imágenes recurrentes en sus sueños... Les recomendamos escuchar la canción de Celia Cruz La vida es un carnaval, aquella que dice que las penas se van cantando. Es muy reconfortante.








PAM/ 22.02.10

10.2.10

La carreta, los bueyes, los militantes

Ganó Piñera. No fue una sorpresa: sólo sueños no cumplidos, “mandas” no satisfechas.

Dos actividades fundamentales convocan hoy a los militantes de la Concertación. Primero, el inicio de la reflexión sobre las causas de la derrota; unos buscan literatura inspiradora (desempolvar libros de sociología, ciencia política, sicología social, siquiatría, estadísticas, demografía); otros, simplemente buscan papel y lápiz; otros cierran los ojos y dedican algunos minutos a la reflexión. Todo ello a breve plazo dará como resultado un maremoto de documentos y argumentos. Segundo, la convocatoria a elecciones internas (PS y DC lo harán en abril), que ocupará a los militantes, y ya se sabe que el “hacer” cosas tiene un gran poder sanador. En resumen, se enfrenta la crisis acudiendo a las grandes ideas (los nuevos desafíos) y cambiando a los dirigentes (recambio generacional).

Está bien redefinir los objetivos, los rumbos, los conductores. O sea, saber adonde ir y con quién.

Sin embargo, antes de emprender el camino, la sabiduría popular aconsejaría hacerse una pregunta: ¿y con qué ropa? O mejor dicho, ¿con qué caballo, mula, carreta, cacharro, tomaremos rumbo hacia el futuro? Si es el mismo vehículo, con su actual nivel de funcionamiento, como que no llegaremos, o llegaremos pocos y muy tarde. Así lo indica el resultado de la presidencial. Recordemos que los ciudadanos(as) -incluidos muchos ex militantes- no están ni ahí con los partidos políticos. Muchos están enojados, otros más les son indiferentes, otros tantos ni saben que existen, pero sí conocen o han oído hablar de manifestaciones de malas prácticas.

Los partidos hoy no dan ni el ancho ni el alto. Han perdido contacto con la sociedad y, peor aún, con sus militantes. Los partidos son hoy cúpulas, cabezas sin cuerpo y, muy a menudo, sin cerebro ni corazón. Son calculadoras expertas en juegos de guerra del poder. Si esto no cambia, ¿para qué quieren renovar mensajes, si pocos les escuchan ni los escucharán?

¿Un inicio de solución? Fácil, muchachos. Respeten, apliquen, implementen, den vida a los acuerdos de sus congresos referentes a la estructura y el funcionamiento interno y a los contactos con la sociedad, y respeten sus Estatutos. Ilustremos con el caso del Partido Socialista (pero mismo se aplica a todos).

1. Desde los años ’90 sus congresos constatan la desmovilización de la gente, por una parte porque el gran objetivo de reconquistar la democracia se había logrado, pero también porque hubo una política consciente de la Concertación de que así fuese: la gente “seria”, los dirigentes, debían tener ampliar libertad para negociar con la dictadura y entre sí; se prefirió el consenso cupular al consenso social (muchachos, ya no los necesitamos en la calle desfilando, regresen a su casa a mirar la TV!). ¿Cómo se logró?: rápido cierre de las Casas de la Concertación luego de 1989; fuga de cerebros desde las organizaciones sociales (recuperación de los líderes por los partidos y el aparato del Estado); término de las actividades de capacitación a las organizaciones; cese del apoyo internacional a los ONG; las comisiones sindicales, de masas, campesinas, perdieron importancia; etc. Fue una verdadera desmovilización programada. El PS ha perdido gravitación política y electoral, o mejor dicho, ha mantenido su gravitación histórica, alrededor de 10-11%. Su peso político ha sido mayor gracias a su participación en el gobierno. Pero ya no lo estará...

2. Su padrón es hoy mucho más débil: tiene muchos “miembros” pero pocos “militantes”, en términos de conocimiento de su historia, sus objetivos, sus logros, su compromiso. Las campañas no las realizan hoy “militantes puros y sinceros”, sino gente a sueldo, en buena parte. Convertirse en miembro del PS es hoy un trámite administrativo (la membresía aumenta durante los procesos electorales internos). Los núcleos –instancia real de participación de los militantes- existen aún en los Estatutos, pero no en la realidad. Por lo tanto, no hay discusión interna, vías de información a viva voz, no hay participación real, no hay formación de opinión desde la base: todo viene desde arriba. No hay capacitación (un derecho y una obligación, según los Estatutos). Sólo hay asambleas (convocadas por el respectivo parlamentario, en muchas ocasiones). A mayor número de participantes, menor riqueza del intercambio, es bien sabido (sabiamente – y bajo pretexto de democracia- los conductores de estas reuniones dejan que se conviertan en encuentro de francotiradores: todos disparan a todos sobre temas diversos, sin pertinencia ni importancia). Quienes realmente dirigen el Partido son las fracciones (eso de corrientes de opinión es un eufemismo).

¿Quehacer inmediato? Fácil de decir, complicado de hacer, sobre todo si la base no toma la iniciativa desde las comunas: aplicar Estatutos y resoluciones de los congresos. Veamos:

* Crear núcleos en todas la comunas (por lugar de residencia o trabajo, según los intereses de sus miembros)
* Dar capacitación a todos los militantes y simpatizantes
* Aplicar nuevamente los procedimientos para llegar a militante, fase última del proceso
* Tomar medidas para disminuir (y terminar en un futuro lo más próximo posible) le influencia de las fracciones
* Implementar la limitación del número de reelecciones de los dirigentes a todo nivel
*Aumentar las incompatibilidades, para evitar que las mismas personas integren simultáneamente diversos niveles de dirección
* Buscar la incorporación de líderes sociales y jóvenes, lo que requiere que, previamente, se subsanen las deficiencias anotadas: deben llegar a una organización que los prepare a ser líderes del cambio, y no a transmitir las taras de la política actual

* ir hacia la sociedad, compenetrarse en ella; ya no basta con convocar
* Buscar las coordinaciones en la sociedad para lograr que se edite un diario de alta calidad, independiente y lo más objetivo posible. Su inexistencia es una prueba suficiente de la ineficiencia y ceguera de la Concertación.

Sabiamente, mi abuelita decía: niño, arregla la carreta antes de ir al mercado.

Si no lo hacemos, por largo tiempo no podremos implementar políticas de crecimiento, desarrollo y progreso social, pero tendremos una vida entretenida de opositores. Dicen que ello conserva la salud y la juventud. ¿Será el equivalente al viagra en política?

PAM/
10.02.10

1.2.10

El Cambio


Miguel "Negro" Piñera está preocupado. Su hermano, presidente electo, ha declarado que bajo su gobierno "todos tendrán que trabajar".

El Negro está barajando varias alternativas. Exiliarse. Conseguirse una licencia médica de larga duración (unos cuatro añitos). Hacer trabajar a un doble. Visitar a Santa Teresita de Los Andes, para que su madre haga un llamado a Sebastián y le recuerde su promesa de cuidar de su retoño. Hacer trabajar a su esposa. Hacer compras intensivas de Loto y Kino. Si nada resulta, y como "peor es mascar lauchas", se resignará y se buscará una peguita con algún amigo de su hermano que sea reposada, no traumática, sin horario fijo, generosas vacaciones y bien pagada.

En esta vida hay que hacer sacrificios, joder!

Mr Duck

01.02.10

18.1.10

El fin del ayuno

Carlos Peña

Opinión Emol - Lunes 18 de Enero de 2010

Es la primera vez -desde que existe la democracia de masas en Chile, cien años o poco menos- que la derecha logra la adhesión de la mayoría.

No es poco.

Durante casi todo el siglo XX la derecha fue minoría. Y si descontamos el tiempo que ofició a la sombra de la dictadura, siempre estuvo más preocupada de moderar las transformaciones sociales que de orientarlas. La medida de su éxito fue siempre la contención del cambio social y nunca su empuje. Es cosa de mirar la política de alianzas que mantuvo hasta la caída de la democracia. Lo suyo fue siempre un conservantismo -en el peor sentido de esa palabra- más o menos pragmático.

En la amplia curva de tiempo que va desde 1925 a 1973 -cuando el sistema político se estiró hasta romperse-, la derecha nunca fue una fuerza modernizadora.

¿Hay motivos para pensar que todo eso puede ahora ser distinto y que el cambio no fue un simple flatus vocis, una de esas cosas que se dicen para halagar los oídos de la audiencia?

Hay dos razones que, por desgracia, impiden responder afirmativamente esa pregunta.
La más obvia es que queda poco espacio para el cambio.

La modernización de Chile ya se encuentra definida en lo fundamental -se trata de una modernización capitalista sin ambages-, y salvo que la derecha deje de ser la derecha y Piñera deje de ser Piñera, eso no cambiará un ápice. Podrá haber mejoras en las políticas públicas, mayor eficiencia por aquí y por allá, mejor management , más entusiasmo.

Pero cambio de veras no va a haber. Y es que espacio no hay.

Y donde el espacio sobra -en materia de libertades y de autonomía personal- la derecha no tiene un proyecto uniforme.

Y es que en la élite de la derecha -la democracia, dijo Schumpeter, consiste en que el pueblo decide cada cierto tiempo qué élite lo gobierna-coexisten dos grupos de distinta fisonomía.

De una parte, se encuentran, por decirlo así, quienes se erizan con la distribución de la píldora, crujen con el Museo de la Memoria y se incomodan con la sola mención de las uniones gay, y de otra parte, quienes piensan que la ampliación del consumo debe ir acompañada de la ampliación de la libertad.
Unos son conservadores, otros son más o menos liberales. Una cosa es el diputado Kast, otra cosa Hinzpeter. Ambos tienen intereses comunes -por eso son de derecha-, pero poseen opiniones muy distintas a la hora de definir los márgenes de la autonomía personal.

Y salvo que Piñera gobierne en las nubes -es decir, aplique al gobierno del Estado el pragmatismo de los negocios, capaz de contratar con Dios y con el Diablo sin siquiera arrugarse-, no es fácil liderar un cambio de ninguna índole sin resolver esa tensión fundamental.

Así que por ese lado tampoco habrá cambio.

En otras palabras, acabó el ayuno; pero es difícil que el estilo histórico de la derecha -esa resignación casi digestiva frente a la realidad que siempre la caracterizó- cambie.

12.1.10

A las puertas del horno

A seis días de la segunda vuelta presidencial, no aparecen factores decisivos que den optimismo a las filas de la Concertación en grado suficiente para retomar la tranquilidad. Quizás es mejor así. El triunfalismo es esta situación sería poco menos que ridículo.

Gente que votó por MEO, Arrate, nulo o blanco, dice que votará ahora por Piñera o, más exactamente, contra Frei. Es un voto castigo. Las razones son variadas, ninguna de fondo. Que Frei es rico y tiene su riqueza oculta, que su origen está en los tiempos de la dictadura. Que toda su familia está en puestos públicos, y por ahí circula un listado en tal sentido, asociando a ello corrupción y robos, sin siquiera intento de probar las acusaciones. Que en su primer gobierno privatizó el agua, etc. Además, está la tendencia a mirar el vaso medio vacío y no el vaso medio: al analizar el estado del país se mira la fotografía actual con las carencias de un país en vías de desarrollo, y no la película dinámica que muestra los avances indesmentibles y notables desde 1990 y el impulso hacia el futuro que nos convertirá en país desarrollado en diez-quince años gracias a dichos logros.

La mirada en perspectiva, el enfoque histórico, dejaría claro que la derecha debe ser castigada por sus politicas públicas durante los años de la dictadura, por su política de despojo del Estado, por convertir la educación, la salud, la mano de obra, en simples productos ofrecidos en el mercado. Adicionalmente, en el caso de Piñera, por su utilización mañosa de las leyes del mercado (caso Banco de Talca, Chispas, LAN, etc.).

Si ganara Piñera, sería el triunfo de la política de despojo de la opinión pública de su capacidad de mirada crítica, integral, de distinguir el bosque entre los árboles. Ese despojo se lleva a cabo día a día, a través de la farandulización de los medios de difusión en manos de la derecha, de la campaña de odiosidad hacia todo lo que sea progresista, de convencer que el nuestro es un país corrupto (a pesar que todos los indicadores internacionales demuestran lo contrario). El triunfo de la reducción de la opinión pública a su mínimo común, del empobrecimiento de nuestra cultura nacional.

Sería, por cierto, castigo a lo peor de la Concertación: su acostumbramiento al poder y sus subproductos casi inevitables: la proliferación de los operadores políticos, el control de los partidos por los grupos de poder y la pérdida casi total de la democracia interna y la eliminación de las nuevas generaciones que no se someten a ellos; la mano blanda con los corruptos; los partidos que ya no vehiculan utopías de grandes trasformaciones sociales, que ya no son grandes alamedas sino la vía corta hacia prebendas inmediatas.

Lástima que el peso de estas debilidades está ocultando cada vez más el hecho innegable que la Concertación es la coalición política más exitosa en la historia de nuestro país.

Lástima que los beneficiarios de los éxitos económicos y sociales de la Concertación parecieran dispuestos a votar contra la continuación de dichas políticas públicas.


PAM/
11.01.10

6.1.10

Sobre obviedades


¿Por qué se vota por uno u otro candidato, en particular en esta segunda vuelta presidencial? Es preocupante para la calidad de la democracia en general, que en tantos la decisión no esté basada en la información pertinente y significativa ni en su evaluación, ni en los contextos. Y esto ocurre en todos los niveles socio-culturales.

¿Por qué votar por Piñera? Entre sus partidarios y algunos indecisos, las respuestas se repiten: porque debe existir recambio; porque Piñera ha demostrado inteligencia en sus negocios; porque ha creado empleos; porque tiene buenas ideas; porque Frei es fome.

Esta realidad obliga a filosofar sobre lo obvio, y la Concertación no lo ha hecho en su política comunicacional. Si lo hubiese hecho, habría respondido que:

1. La esencia de la democracia es que los ciudadanos tengan el derecho a elegir a sus representantes y sus gobernantes. Esto está garantizado en muchas leyes, en particular en el artículo 5º de la Constitución. Sin embargo, ninguna estructura ni normativa puede garantizar a nadie que será elegido; para ello requiere obtenir las mayorías electorales necesarias. La alternativa es un golpe de Estado. Así, las quejas de la derecha no se dirijen en realidad a la Concertación, sino a los ciudadanos, y no tiene ninguna otra significación, salvo el del lloriqueo.

2. Sobre las cualidades de Piñera, hay que ser claros: no es un empresario que haya creado riqueza material ni empleos. Es un habilidoso especulador en la Bolsa. Toda su actividad se ha referido a la compra y venta de acciones (siguiendo, según él mismo ha dicho, los “consejos” de un programa computacional ad hoc). No ha creado ningún puesto de trabajo. La capacidad de ganar plata para sí no es sinónimo de saber administrar el presupuesto nacional ni crear las políticas para crear las condiciones del crecimiento económico y social, para que haya más riqueza y sea mejor distribuida. Los grandes empresarios tienen una gran tendencia y habilidad a multiplicar y concentrar la riqueza propia, despreciando muchas veces las reglas de la transparencia y la competencia.

3. Históricamente, mucho se ha discutido sobre el rol de las personalidades. Resumiendo, puede afirmarse que todo depende del tipo de personalidad y las circunstancias. En tiempos de modesta administración de las cosas, con la revolución fuera del horizonte, se puede afirmar más precisamente que el rol de las personalidades es aún más relativo. Entre Piñera y Frei, el tema no es quién es más joven, rico, simpático, ni quién ha estado más tiempo esperando que “le toque” ser Presidente. Las candidaturas deben valorizarse por sus programas; por las coaliciones y partidos que las sustentan; por los equipos técnicos que las acompañan y, fundamentalmente, por su comportamiento histórico.

4. La derecha reclama su derecho a gobernar, que el sistema institucional les ha ofrecido en cada elección, pero la ciudadanía ha dicho “no”. Dicen que “basta ya de Concertación, que la gente ya no quiere más de lo mismo”. Interesante expresión esta de “más de lo mismo”. Todos los indicadores económicos y sociales –nacionales y extranjeros- nos dicen que los logros desde 1990 tienen un alcance histórido. Internet pone estos datos al alcance de quién quiera examinarlos. A los sectores más modestos les basta mirar los cambios ocurridos en su entorno y en el seno de sus hogares y en las perspectivas (un solo dato: siete de cada diez estudiantes universitarios son la primera generación de sus familias a acceder a ese nivel). ¿Bajo un gobierno de la derecha continuarán aplicándose los énfasis en la protección social de los gobiernos de la Concertación y, en particular, de la Presidenta Bachelet? Para responder, basta recordar el gobierno Pinochet de 17 años (obviando el tema derechos humanos: muchas veces hemos dicho que en el golpe militar, las violaciones a los derechos humanos fueron el medio; el objetivo fueron el Plan laboral, la privatización de las empresas públicas a precio de huevo, la reconstitución de los monopolios, la concentración de la propiedad, etc..) y cómo ha votado la derecha desde 1990 en cuanto a libertades, democracia, distribución del ingreso nacional, etc. Además, dicen “no más de lo mismo” y acto seguido Piñera afirma que continuará con las políticas de Bachelet.

5. Hay quienes han dicho que derecha y Concertación son lo mismo. A dichos comentaristas se les puede sugerir que los telescopios sirven en astronomía, no en análisis político. Aquí se requiere el microscopio, mirar la realidad concreta de cerca, olvidando esquemas. Alguno recordará lo que decía un viejo analista y actor político: “la teoría es gris, la vida es siempre verde”.

6. Para terminar, una ilustración sobre la liviandad de enfoques en ciertos sectores. Para apoyar a Frei en esta segunda vuelta, los partidarios de Arrate y MEO han pedido modificaciones y/o incorporación de elementos esenciales al programa de gobierno (nueva constitución, renacionalización del cobre, perfeccionar la negocialción laboral, estudio del sistema de tributación, etc.). Por otra parte, ayer se supo que el analista político Patricio Navia (decano de la Universidad Diego Portales, profesor en una universidad de EE.UU, ex partidario de Enriquez-Ominami), dió su apoyo a Piñera, luego que éste satisfizo (“no te preocupes”, le respondió el candidato) sus “profundas exigencias”: el descarte de pinochetistas en puestos clave en un eventual gobierno, asegurar la diversidad en el gabinete y zanjar su conflicto de interés entre política y negocios. Nada, absolutamente nada, sobre programa de gobierno, políticas sociales, etc. Profundo el decano, politicólogo y analista...

Que la Concertación (cada uno de sus partidos, cada uno de sus dirigentes y militantes) debe renovarse en sus estructuras, convocatoria, programas, desafíos, prácticas políticas, que duda cabe. Pero no podemos infligir a Chile un gobierno de derecha mientras se cumple esa tarea, que deberá iniciarse desde el 17 de enero.

PAM/
06.01.10

3.1.10

Entre lo sublime y lo ridículo

Carlos Peña
Emol - Domingo 03 de Enero de 2010

Pudo ser sublime.

Si la noche del 13 de diciembre —la de la primera vuelta— los partidos hubieran declarado su voluntad de cambio y, luego de oírlos, Frei, sirviéndose de esa leve épica que tiene la derrota, hubiera elaborado una narrativa a la altura de las expectativas de la gente, las cosas habrían sido distintas.

Los malos resultados se habrían encarado con racionalidad y ascetismo emocional. En una palabra, con dignidad.

Pero resultó ridículo.

¿De qué otra manera se podría calificar la renuncia de Gómez y de Auth encaminada a obtener el apoyo de Enríquez-Ominami? Hasta ahora se conocían muchas formas de hacer política. Violentas, pícaras, frívolas, brillantes, toscas. Lo que nunca se había visto era a dirigentes políticos dedicados a satisfacer el goce narcisista de un ex candidato.

Porque eso es lo que ocurrió con esas renuncias.

No fue un esfuerzo por poner al día la narrativa o la oferta electoral. Tampoco fue un intento por atraer a ese siete u ocho por ciento que definirá la elección. Menos la tentativa de construir un nuevo bloque político. Nada de eso. Fue simplemente un acto destinado a cumplir una de las condiciones planteadas por Enríquez-Ominami.

No puede haber un malentendido peor: confundir las demandas del electorado con las condiciones impuestas por Enríquez-Ominami.

Condiciones destinadas, dicho sea de paso, a no satisfacerse nunca. Y es que el diputado disfruta, no hay duda, el pequeño infierno de estos días ¿Sabe con qué atormenta el diablo a las almas en el infierno? Las hace esperar.

Y es comprensible.

Enríquez-Ominami y el senador Ominami tienen más sentimientos heridos que ideas por realizar; más cuentas emocionales que proyectos políticos; más cohesión familiar que coherencia; más confusión verbal que una lista de objetivos; más fantasías de redención y de venganza que ganas de hacer acuerdos políticos de largo plazo. ¿Qué podría llevar a pensar que después de hacer ascos a la Concertación —no hay peor astilla que la del mismo palo— iban ahora a hacer esfuerzos por que ganara la próxima elección? Quien piense que los Ominami cruzan los dedos para que la derecha no gane, olvidan cuántos deseos inconscientes oculta a veces la rivalidad política. Esos ingenuos deberían releer a Freud: que el rival pierda casi siempre es un consuelo para quien fue derrotado.

Por eso en vez de dedicarse a convencer a los Ominami, la Concertación debe esmerarse en interpelar a la ciudadanía y, en especial, a ese siete u ocho por ciento moderno, optimista y liberal que decidirá la próxima elección.

Y en eso podría tener ventajas comparativas.

Desde luego, la Concertación conecta mejor en los temas llamados valóricos con ese electorado. Mientras un sector de la derecha todavía se eriza con las técnicas de reproducción asistida, la píldora y las parejas gay, la Concertación se muestra dispuesta a ampliar esos espacios de autonomía personal.

Y si de renovar estilos y dirigentes se trata, la Concertación tampoco está en una desventaja neta: al menos empata con la Alianza. Basta pensar que el principal partido que apoya a Piñera —la UDI— se forjó, aunque no le guste que se lo recuerden, al amparo de la dictadura y de la épica de Chacarillas. Cuando Piñera se toma las fotos —y aunque es probable que de aquí en adelante se esmere en ocultarlo— no puede evitar que asomen tras sus hombros esos viejos perfiles del pasado.

Así entonces, en vez de seguir ocupada de cumplir condiciones imposibles —y arriesgar la estructura de los partidos para curar heridas que más que políticas son narcisistas—, la Concertación debería concentrarse en ese siete u ocho por ciento moderno y liberal que, no hay duda, mira con igual escepticismo a los dirigentes de este lado y del otro.

Si hace eso, lo sublime no estará para nada asegurado. Pero al menos el ridículo habrá quedado lejos.

30.11.09

Mi padre

Seguramente mi padre está satisfecho allí donde está. Satisfecho de sus cinco hijos, sus diez nietos, sus doce bisnietos en buena salud y capaces de enfrentar la vida. Sus 68 años de casado con la Rosita.

Satisfecho de haber recorrido geografía a lo largo de su vida.

Nació en Limache. Aún conservamos una hermosa foto de 1941-1942 de un orgulloso escuadrón de caballería en el patio del regimiento en Antogasta en que hizo el servicio militar. A su regreso, emigró a Quilota, donde vivió hasta siempre, y trabajó en la histórica fábrica Rayón Saíd.

Largos meses trabajó en Argentina en 1973-1974. Partió cuando vivíamos en calle Pinto. Cuando regresó aquella madrugada viviamos en la casa actual, en Villa Santa Teresita, que recorrió largamente buscándonos, porque no tenía la dirección. A las seis de la mañana le abrí la puerta y apenas lo reconocí, por lo barbón y flaco. A su lado, saltaba y ladraba el Niño, nuestro perro policial que lo había encontrado y guiado a la casa.

Estuvo con mamá en Montréal, Canadá. Vivió y trabajó en Harrison, Nueva York. Si hubiese sido más expansivo, seguramente nos habría hecho partícipes de sus observaciones sobre esos latinos que luchan contra la vida, algun a discriminación y contra sí mismos no pocas veces en el hemisferio norte.

Todos los hijos ven siempre a sus padres como viejos. Una vez hice el cálculo. Nuestros padres nacieron el mismo años y mes, en marzo de 1921. Soy el mayor de los hijos. Cuando nací, nuestros padres tenían sólo 22 años. Pocos años, pero, como lo demostraron, suficientes para iniciar y llevar a bien la tarea de ser padres.

Le agradecemos los 88 años de compañía.

Gracias, Rubén Enrique Ayala Palma.

Gracias, padre.

Descansa en paz.


PAM/ 26 noviembre 2009

Obama y Afganistán

Michael Moore pide a Obama que no aumente las tropas en Afganistán

"Cuando te elegimos no esperábamos milagros. Ni siquiera esperábamos grandes cambios, pero sí alguno. Pensamos que pararías la locura, las matanzas, la idea insensata de que unos hombres armados pueden reorganizar una nación que no funciona como nación y nunca lo ha hecho", afirmó el cineasta en una carta al mandatario.

El cineasta Michael Moore pidió al presidente de EE.UU., Barack Obama, que no solo no aumente las tropas desplazadas a Afganistán, sino que contemple su retirada, para no decepcionar a los votantes que le llevaron a la Casa Blanca, según una carta divulgada hoy en su web.

Moore, conocido por documentales críticos con la política de Washington como "Bowling for Columbine", "Farenheit 9/11" o "Sicko", se autoproclamó portavoz de los electores que dieron el triunfo a Obama en los últimos comicios para recordar al mandatario su promesa de cambio.

"Cuando te elegimos no esperábamos milagros. Ni siquiera esperábamos grandes cambios, pero sí alguno. Pensamos que pararías la locura, las matanzas, la idea insensata de que unos hombres armados pueden reorganizar una nación que no funciona como nación y nunca lo ha hecho", afirmó Moore en su misiva.

"Presidente Obama, es hora de volver a casa", insistió el director, quien divulgó este escrito en la víspera del discurso del inquilino de la Casa Blanca en la Academia Militar de West Point, en Nueva York.

En ese evento se espera que Obama dé a conocer su política para Afganistán, que todo apunta a que incluirá un aumento del envío de tropas y se establecerá un marco para la paulatina salida de Estados Unidos del país asiático.

Una perspectiva que, en opinión Moore, va en contra del mensaje de esperanza que encumbró a Obama.

"¿Realmente quieres ser el nuevo 'presidente bélico'?", le preguntó el cineasta.

"Si vas a West Point mañana por la noche y anuncias que incrementarás, en lugar de retirar, las tropas en Afganistán, eres el nuevo presidente de la guerra. Así de simple", argumentó Moore, para quien la gente está empezando a perder la paciencia con el jefe de Estado.

"Esta noche aún tenemos esperanza. Mañana ya veremos. La pelota está en tu tejado. No tienes que hacer esto", dijo el director, para concluir con un "contamos contigo".

EFE
30 de Noviembre de 2009

Voto simbólico de la comunidad chilena en Montréal

(Québec, Canadá)

Comunicado de la Asociación de Chilenos de Quebec

Montreal, 30 de noviembre de 2009

El domingo 13 de diciembre de 2009 se realizarán las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile. Sin embargo, los chilenos mayores de 18 años residentes en el extranjero, estaremos impedidos de votar. Es necesario notar que más de 857.000 chilenos vivimos en el exterior, de los cuales alrededor de 10.000 nos hemos establecido en la gran región de Montreal. Chile es uno de raros países de América Latina que no reconoce este derecho a sus nacionales que residen fuera de sus fronteras. Este derecho es, también, reconocido por el conjunto de las naciones industrializadas, como Canadá.

Desde el retorno de la democracia, en 1990, los chilenos del exterior venimos luchando por que se nos reconozca este derecho ciudadano fundamental. Todas las iniciativas del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet y de los parlamentarios de la Concertación no han prosperado a causa de la obstinada oposición de los partidos de derecha. Además, la Constitución, impuesta por Pinochet, exige un quorum calificado (aprobación por los 4/7 de los parlamentarios) para su modificación, lo que hace muy difícil remodelar el sistema electoral chileno.

La Constitución Política de la República de Chile reconoce el derecho a voto a todos sus ciudadanos, sin distinción de su lugar de residencia. Este derecho está, igualmente, consagrado en convenciones internacionales, firmadas y ratificas por Chile. A título de ejemplo, podemos mencionar que el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la ONU en 1948, establece que “Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de sus representantes libremente escogidos”. Al negar el derecho a voto a sus connacionales residentes en el extranjero, Chile viola estos dos instrumentos jurídicos. Por lo tanto, es necesario que los parlamentarios que serán elegidos en las próximas elecciones, corrijan esta anomalía inaceptable.

En este contexto, la Asociación de Chilenos de Quebec ha lanzado un llamado a todos los miembros de la comunidad chilena para que participen en un VOTO o PLEBISCITO SIMBOLICO y manifiesten así su descontento frente a esta situación intolerable. Este ejercicio democrático se desarrollará el 13 DE DICIEMBRE DE 2009, de 10 a 20 horas. Para estos efectos se instalará una mesa receptora de sufragios en la sede de la Asociación de Chilenos de Quebec, situada en 3730, Avenue du Parc, esquina Avenue des Pins, Montreal. Para la implementación de esta iniciativa se ha formado un comité de coordinación compuesto por Gisela Barraza, Carmen Concha y Gastón Ancelovici. Podrán votar todos los chilenos, mayores de 18 años, residentes en la provincia de Quebec. La pregunta será la siguiente: “Está usted de acuerdo con el voto de los chilenos en el extranjero? SI--- NO---”.

Varias comunidades chilenas en diferentes países, como Alemania, Australia y Holanda, llevarán a cabo iniciativas similares. Queremos, de esta manera, exigir a los partidos de derecha que acepten el clamor de miles de compatriotas que reivindican este legítimo derecho. El voto en el exterior fue la principal demanda, expresada y apoyada por los dos tercios de los chilenos que participaron en el censo efectuado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Oficina Nacional de Estadísticas de Chile, en 2004. La Asociación de Chilenos de Quebec invita a todos los miembros de la comunidad chilena a participar en esta CONSULTA PLEBISCITARIA que se realizará el domingo 13 de diciembre. Ese mismo día, a las 20 horas, se darán a conocer los resultados en la sede de la Asociación, los que serán comunicados al gobierno chileno, a los candidatos presidenciales y a los parlamentarios. Los chilenos, que consideramos un deber votar en las elecciones municipales, provinciales y federales en el país de acogida, exigimos igualmente el derecho de sufragio en las elecciones que se realizan en nuestro país natal. Es un deber del Estado chileno integrar y hacer participar en su desarrollo a sus nacionales residentes en el exterior.

Para mayores informaciones, comunicarse con Gisela Barraza, tel. (514) 564-5201.
Correo electrónico: votosimbolicochilenosmontreal@gmail.com
Fuente: http://www.chileinforma.com/

23.10.09

Elemental, mi querido Watson

Patricio Ayala M.

El candidato Piñera es un tornado, una avalancha. Gracias a sus cuantiosos recursos, está en todos lados y en todo momento. Giras, publicidad callejera, trípticos, mensajes radiales... En ese menjunje, se mezclan medias verdades, medias mentiras, prejuicios, contradicciones y mucha, mucha inconsistencia. No tiene miedo en prometer, sabiendo que RN y sobre todo la UDI le enmendarán la plana en el parlamento. Está bien Piñera: en su rol y fiel a sí mismo, como negociante diestro en especulación.

Hay que reconocerle un mérito: en ese torbellino, logra poner temas y agenda, que los otros candidatos, ingenuamente, responden y siguen.

Un ejemplo claro: el del rol del Estado, en sentido genérico. Todas las promesas electorales de Piñera, naturalmente, son con cargo al Estado, desde el punto de vista financiero, desde los 10.000 carabineros más en las calles, el bono de $40.000 en marzo, más recursos para la salud y la educación, etc. Al mismo tiempo, Piñera postula que debe haber menos Estado, menos funcionarios públicos, menos gasto fiscal. Le sirve bien el actual periodismo: simples grabadoras y cámaras y editores de las notas, para convertir sus dichos en cuñas noticiosas.

Lo sorprendente es que sus adversarios –sobre todo la candidatura Frei- le siguen el amén en los temas y en el enfoque, sin considerar que sobre el tema del Estado hay décadas y generaciones de prejuicios e ignorancia y la campaña electoral es demasiado corta como para pensar en cambiar mentalidades. La mala memoria y la incapacidad generalizada (casi genética) de ver el bosque y la tendencia a detenerse sólo en los árboles de las deficiencias que aún subsisten refuerzan lo anterior.

Muchachos: dejen de lado la discusión genérica de más o menos Estado. En cambio, hablen de políticas públicas, de seguridad y protección social. El gobierno de Bachelet ha sido “más y mejor estado, cercano y sensible”. Recuerden las funciones del Estado, y verán por qué Piñera dice querer más servicios (cosa que sus socios le impedirán, por la asociación que siempre hacen de “mayor protección social = más impuestos”), y oculta que no quiere el Estado controlador y sensible al medio ambiente. Aquel Estado conquista votos, éste impide los negociados.

Veamos cuáles son las funciones económicas del Estado:

1. Fomentar la eficiencia, preocupándose de controlar el mercado y favorecer la competencia, evitando los abusos monopólicos, las colusiones, el uso de información privilegiada, etc.; luchando contra los daños medioambientales, protegiendo los bienes públicos (bosques, ríos, lagos); recopilando los impuestos que le permitan llevar a cabo sus funciones.
2. Fomentar la equidad, estableciendo impuestos progresivos (el que gane más, que pague más), sistemas de transferencias a los sectores más modestos (ayudas al adulto mayor, personas con discapacidad, o sea, una red de seguridad social) y subvenciones al consumo (asistencia médica, viviendas sociales, etc.).
3. Fomentar la estabilidad económica, mediante la utilización de sus poderes fiscales (capacidad de gastar para influir en los ritmos de la actividad económica, con programas de obras públicas, programas de empleos, etc.) y los poderes monetarios (función del Banco Central, para controlar principalmente mediante los mecanismos del mercado la esfera financiera, los bancos, la oferta monetaria, los tipos de interés, condiciones crediticias, etc.).

Así, pues, no se trata de una discusión filosófica o académica sobre el Estado. Más bien se trata de qué tipo de país queremos, un país de negocios y empresarios, o un país más solidario, preocupado de la equidad y del medio ambiente. En esto debe poner el acento la campaña.


23.10.2009

18.10.09

Una derecha nada liberal

Carlos Peña

El Mercurio, domingo 18 de Octubre de 2009

Los senadores Allamand y Chadwick abogan -en un documento divulgado esta semana- por regular las uniones de hecho. No distinguen entre la convivencia de personas del mismo o distinto sexo.

Si la propuesta tuviera éxito, no sólo beneficiaría a parejas heterosexuales.

También gays y lesbianas podrían celebrar algo que no es matrimonio; pero se le parece.

Podrían compartir su esfuerzo, adquirir viviendas mediante subsidios, decidir el destino de sus bienes para después de sus días acceder a una pensión para el caso de muerte del principal sustento, demandar socorro recíproco.

En una palabra, lograr que sus condiciones materiales de existencia reflejen su compromiso afectivo.

Al explicar la propuesta, Piñera dijo que él creía en el matrimonio; pero, agregó, no podía dejar de atender la situación de casi dos millones de personas que viven su afectividad al margen de la ley. Casualmente o no, Piñera distinguió, con total claridad, algo que está en el centro del pensamiento liberal: las preferencias personales (lo que cada uno estima que es mejor para sí mismo) de las preferencias externas (lo que cada uno cree es mejor para los demás). Lo que usted prefiere para sí mismo, y lo que usted preferiría para su vecino.

¡Hasta la Iglesia -mediante el obispo Goic- consideró legítima la solución!

Desgraciadamente bastaron dos o tres quejas de los sectores conservadores, para que los problemas que la derecha tiene en esta materia afloraran.

El senador Allamand -para quien, de un tiempo a esta parte, la política se reduce a no molestar al conservantismo aun al precio de desdecirse- se apresuró a aclarar que, por supuesto, que cómo alguien podría pensarlo, que él ¡jamás! pretendió unir legalmente a parejas homosexuales.

¿Cómo explicar esa cantinflada?

Las reacciones frente al proyecto muestran cuán poco liberal es la derecha chilena. Y cuánto pesa en ella, social y políticamente, el catolicismo tradicional, ese de raíz agraria, más o menos simplón, que reduce la fe a a la existencia del Más Allá; la virtud a un código de moral sexual; la fidelidad a la oración y la penitencia; la caridad a los días de fiesta religiosa; la comunidad a la misa; y casi todas las bondades de la vida social a la existencia del matrimonio.

Para esa derecha, la manera en que la gente organiza sus afectos y su sexualidad no es un asunto que incumba sólo a los directamente involucrados. Esos sectores piensan que hay formas de familia -por ejemplo las uniones de hecho heterosexuales y para qué decir las de gays o de lesbianas- que degradarían aquella forma única a la que, por mandato de la naturaleza, deberíamos someter nuestras vidas. Ellos piensan que no es posible distinguir -como en cambio lo hizo Piñera- entre lo que usted prefiere para sí mismo y lo que su vecino prefiere para él. Creen que la pregunta acerca de cómo debe vivir usted y cómo debe vivir su vecino, admite una única respuesta.

En otras palabras, esos sectores establecen, sin más, una estricta coincidencia entre la forma de vida a la que dicen adherir y aquello que están dispuestos a aceptar para los demás en la esfera pública.

El problema de Piñera entonces no es lo que él piensa -en esta materia está en lo correcto- sino la capacidad que tenga de domeñar a esos sectores, casi toda la derecha dicho sea de paso, que creen que hay una única forma de vida familiar, respecto de la cual todas las demás serían expresiones decaídas, vergonzantes, torcidas o dañinas.

Es el puñado de convicciones que ha hegemonizado a la derecha y ha rendido incluso a quienes parecían sus cabezas más lúcidas: presumir que ella está aquí para impedir el desorden; evitar que los demás seres humanos nos vayamos al despeñadero; y continuar la lucha por la moral de párroco, sólo que ahora con los medios de la política.
Romances interruptus


1. Pancho ha hecho venir a su hija veinteañera a Montréal. Quiere tratar de convencerla de que se quede. “Es bonita”, me dice Sergio, un amigo. Acepto, entonces, la invitación del feliz y orgulloso padre a conocerla.

Es la lozanía personificada, con el sol de San Javier en las mejillas, con la frescura de una sandía en día de calor. Inconscientemente, enderezo la columna, mi paso se pone elástico, sonrío un poco de lado, extiendo el pecho para un abrazo abarcador...

- Hola, tío, me dice, mi papá me ha hablado mucho de usted y de sus hijas...

2. Gaby es colega de trabajo. Se desliza por los pasillos, mirando el piso, caminando rápido, una semisonrisa en los labios. Me recuerda una graciosa ardillita. Está orgullosa de sus dos hijos, un tanto preocupada por su marido que trabaja en el transporte marítimo, lo que la obliga por períodos a tomar el timón total del hogar. Es delgada, eficiente, atenta. Emana de ella un cierto atractivo. De vez en lejos, deslizo un piropo soft, y ella sonríe, tratando de evitar el rubor.

En un cóctel de la oficina, estamos lado a lado. Después del segundo pisco sour, le digo una galantería. En cierto momento, me mira sonriendo:

- Usted es muy parecido a mi papá...

La miro con sorpresa.

- ... pero mi papá tiene el pelo más negro, termina.

Esa tarde me retiré bastante temprano del cóctel.

PAM/
09.09.09

3.10.09

Los dos golpes de Estado

De lo ocurrido el 11 de septiembre de 1973, hay un aspecto que se destaca poco: ese día hubo dos golpes de estado. Uno en el estricto sentido del concepto, dado contra la autoridad legítimamente constituida, contra dos de los poderes del Estado, el Ejecutivo en primer lugar, pero también contra el Legislativo, que fue disuelto (el tercero, el Judicial, no necesitaba ningún tipo de intervención, como lo demostró concienzudamente a lo largo de 17 años de dictadura).

Ese día, los uniformados y sus cómplices civiles olvidaron ciertos artículos de la Constitución Política del Estado de 1925, vigente en ese momento. Por ejemplo, el Art. 22: “La fuerza pública es esencialmente obediente. Ningún cuerpo armado puede deliberar”. También el Art. 23: “Toda resolución que acordare el Presidente de la República, la Cámara de diputados, el Senado o los Tribunales de Justicia, a presencia o requisición de un ejército, de un jefe al frente de fuerza armada o de alguna reunión del pueblo que, ya sea con armas o sin ellas, desobedeciere a las autoridades, es nula de derecho y no puede producir efecto alguno”. Más grave aún, arrojaron al tacho el Art. 3º: “Ninguna persona o reunión de personas puede tomar el título o representación del pueblo, arrogarse sus derechos, ni hacer peticiones en su nombre. La infracción de este artículo es sedición”. Y lo principal, el artículo 4º: “Ninguna magistratura, ninguna persona ni reunión de personas pueden atribuirse, ni aún a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que expresamente se les haya conferido por las leyes. Todo acto en contravención a este artículo es nulo”.[1]

Como dice un tratadista, tomar el poder por la fuerza no es un procedimiento jurídico de investidura gubernamental, pero es un procedimiento muy empleado en la práctica[2]. Aquí, una minoría ganó la batalla de las ideas y logró que sus intereses económicos se confundieran con los valores de la democracia y la nación, arrastrando a parte del parlamento, al poder judicial y las FF AA, con las cuales estaba unida por un cordón umbilical ideológico, hecho en buena parte de adhesión a principios valóricos teóricos, de temor al cambio y de desprecio a todo lo que olía a popular, a pueblo. Todo golpista busca luego justificaciones nobles a las peores y más bajas acciones. Lo que han logrado –pero implícitamente, porque nadie quiere hacerlo explícito, dadas las consecuencias- es demostrar que todos los valores e instituciones son relativas, incluyendo el honor, el respeto por el juramento dado, por la vida, la libertad, la salud de los demás, y la simple decencia.

El segundo golpe de estado se dio al interior de varias ramas de la defensa nacional. El almirante José Toribio Merino era hasta el 10 de septiembre subalterno inmediato del titular, almirante Raúl Montero, a quién suplantó en un golpe de fuerza como Comandante en jefe de la Marina. Lo mismo hizo el general César Mendoza, cuarta antigüedad hasta la víspera, reemplazando al general José María Sepúlveda como Director General de Carabineros. Allende había nombrado a Pinochet como Comandante en Jefe del ejército el 23 de agosto, ante la renuncia de Prats, presionado por el cuerpo de generales, incluida una manifestación ante su casa de un grupo de esposas de generales, y temeroso de romper la unidad del Ejército. Gustavo Leight había reemplazado hacía poco a César Ruiz Danyau, renunciado ante su negativa a continuar en el gabinete de ministros. Así, el golpe fue preparado por comandantes en jefe recién nombrados y por oficiales que no eran la primera antigüedad, que complotaron a espaldas de sus propios superiores jerárquicos. Ante esto, francamente, los conceptos de respeto por la línea de mando, de lealtad, de honor, se me confunden un poco.

Sobre las circunstancias que habrían empujado al golpe de estado se ha discutido –pero sobre todo se ha tergiversado- mucho. Tanta tergiversación requiere ir a lo esencial. Lo primero: la UP no estaba preparando ningún autogolpe, ni estaba en su programa el hacerlo. Después del 11 de septiembre no se encontró nada que lo probara. Segundo, no tenía los medios ni las condiciones objetivas ni subjetivas –para emplear un lenguaje de moda en aquellos tiempos- para hacerlo: no se prepararon ni para luchar, ni para esconderse, ni comprendieron la naturaleza de la reacción que se estaba preparando, como hemos expuesto en otro artículo. A lo más, puede acusarse al PS, el Mapu, la IC, la JRR y sobre todo al Mir, de ser boquilargos, hocicones, terroristas del lenguaje e imbéciles de hecho, irresponsables copiones de aspectos externos (lenguaje y hasta modo de vestirse) de experiencias extranjeras. Las víctimas de la represión, el heroísmo de varios cientos que lucharon largos años en la clandestinidad, sin medios salvo el corazón y los cojones, no pueden dejar de lado esta triste verdad. Por otra parte, la UP nunca tuvo una política de Estado de represión y persecución de los adversarios políticos. Todas las instancias, instituciones, elementos constitutivos de una sociedad democrática funcionaron a pleno régimen durante su gobierno.

El golpe de estado se dio por una sola y única razón: por la defensa de intereses económicos amenazados por la política del gobierno. La constitución del sector estatal de la economía y la reforma agraria eran el enemigo, no una hipotética república de trabajadores ni la dictadura del proletariado. Todas las políticas implementadas posteriormente por la dictadura así lo muestran. La doctrina de la Seguridad nacional (enemigo interno que debe ser destruido a toda costa, fronteras ideológicas, defensa del mundo libre por todos los medios) era el medio. El liberalismo a ultranza (el mercado regula todo, rol subsidiario del Estado, el proceso de privatizaciones, la educación y la salud como mercancías, el Plan laboral, etc.), el objetivo. Se torturó, asesinó, exilió, por razones de sana economía. Y no es una caricatura.


PAM/

1987

[1] Los mismos preceptos son recogidos por la Constitución de 1980, impuesta por la dictadura en un plebiscito lleno de irregularidades. Ver en particular el artículo 7º.
[2] Maurice Duverger, Institutions politiques et Droit constitutionnel, Presses Universitaires de France, Paris, 1965, p.126.

11.9.09

El boina negra

La dueña de casa nos mira cada vez más inquisitiva e insistente cuando bajamos al primer piso. Arrendó a Julián, sus dos hermanas y su novia. Pero han aparecido otros tipos por allí, el Pollo Ruz, yo, algunos más, por una mañana, una tarde, algunas noches. Su hijo es amable. Hace algunas preguntas, las respuestas son evasivas. La señora está inquieta, más aún después de las noticias de cada día, llenas de atentados inverosímiles –difícil arte ser terrorista cuando se está en fuga desesperada-, con exhibición de armas que parecen retrato de familia por lo repetidas, siempre las mismas, sólo debe cambiar el color del paño sobre el cual descansan para ser filmadas –quizás ni eso, la televisión es en blanco y negro en el país. Pero tanto barbudo de melenas desgreñadas y mirada torva en la tele debe quitarle el sueño a la dama. En las noches, las patrullas militares disparan a la luna para crear el ambiente... Hay que bajarle el nivel de nerviosismo a la propietaria. Julián empieza a buscarme otro lugar para pernoctar.

Una tarde, Julián me hace señas de seguirle. Una micro, otra, una tercera. He olvidado el rumbo. Golpea a una casa. Abre un joven. Baja estatura, delgado, ojos orientales, barba tímida de cuatro pelos colgando. Arcadio, alias Ho Chi Minh. ¡Qué idea, traerme a casa de un ex lumumbino! Nos recibe con su parca sonrisa, mostrando sus dientes de gran fumador, que no lo es. Nos lleva a su cuarto. En un rincón, un librero. Una veintena de libros en ruso. Los enigmáticos signos cirílicos se extienden en las páginas, subversivos, provocadores, enigmáticos, hablando de resistencia de materiales, murmurando versos desesperados de Pushkin, pero que bien podrían aparentar tratados de terrorismo... Ante mi mirada interrogante, Ho Chi Minh se encoge de hombros, fatalista, son mis libros, con ellos trabajo, ¿quemarlos?, no, coño... Un álbum de fotos de la universidad. Difícil reconocernos, son tan largos cuatro años en estos tiempos. Como en imagen acelerada, en esas imágenes aparecen y desaparecen bigotes, barbas, las cabelleras crecen y se recortan. Hay más optimismo que interrogantes en esas miradas claras. Hay prados, bosques, lagos, sol, mesas recargadas de libros, de botellas, comida, grupos abrazados, brazos al aire, desafiantes. Por ahí aparecen las murallas del Kremlin, grupos enarbolando banderas en algún Primero de Mayo, bosques de cipreses, stands imponentes de la Exposición permanente de logros de la economía nacional, parece escucharse la música del Parque Gorki... Aparece un álbum familiar. Los padres. Algún pariente. Una hermana veinteañera. Un joven de rasgos que quieren ser duros, de mirada melancólica, con fiero uniforme de boina negra, el novio de la hermana... ¿Dónde he caído?... Conversamos en voz baja sobre los últimos días, de trozos de información sobre condiscípulos. Haber estudiado allá es ahora –todavía hoy, veinte años después, los prejuicios tienen la vida larga- parte del lado oscuro de la vida personal...

A la cena, la familia y dos extraños. Yo, más que el otro, el novio, que ha llegado, recatado, amable. La conversación es un intercambio de murmullos. Banalidad cotidiana, intemporal, impermeable a lo que ocurre fuera de aquellos muros. Ho habla de buscar trabajo, en el aire queda que somos profesionales recién egresados de alguna universidad. Está difícil, dice Ho, y pienso que como eufemismo está bueno, mientras corto con esmero el bistec, sorteando las papas fritas para mantenerlas en el plato, bebiendo el vino a pequeños sorbos, para no ahogarme ni bajar defensas, nada que llame la atención del gentil novio sobre mí. Pero él aparenta indiferencia, como quitando importancia al hecho que desde hace unas semanas el uniforme es poder. La futura suegra lo distrae con sus atenciones. El problema es que quiere también meterle conversación.

- Que bueno que ya no hay colas, ¿verdad? -Ho se mete aún más en su plato-, ya se puede encontrar de todo en el mercado. De pronto, la mamá apoya el tenedor y el cuchillo en la mesa, dientes y filo hacia arriba, mirando ella también hacia el techo. Que raro, ¿verdad?, se le escapa, cuando hace tan poco no había nada... Se detiene confusa, se sofoca, tose, abra grandes ojos, mira a uno y otro...

- Es tan rara la economía, mami, dice Ho...

El novio sonríe, comprensivo. La suegra se toma de esa percha y le pregunta efusivamente por su trabajo. Y él cuenta, cuenta, como funcionario meticuloso que se explayase sobre memos recibidos, memos enviados, timbrados, clasificados... Una patrulla entra una de las primeras noches en una población, cuenta. Van en un bus. Le llega una bazukazo. Algún muerto, heridos, se retiran (los soldados no huyen), llegan refuerzos como se debe, en masa, bien pertrechados, veinte-treinta a uno el resultado final de caídos, heridos muchos más, prisioneros concienzudamente interrogados. Hay algunos prisioneros recalcitrantes, sin signos de arrepentimiento. Entre los que ustedes atacaron había gente de la marina y la aviación, les dicen, ustedes han entrado en relación con la Marina y la Aviación, carajo, deben conocerlas por dentro, merecen honores especiales, les dicen, y los embarcan en helicópteros, que vuelan y vuelan, largo rato, y les muestran la luna reflejándose en el mar, báñense en la luna, es gratis, atención de las fuerzas armadas, y los tiran, sus gritos no se sienten, sus cuerpos no flotan, porque van con el cuello y el vientre abiertos...

El novio boina negra suspira. Hay gente que no entiende, pero ya entenderán... Bebe un sorbo de vino. Pregunta a la novia si irán al cine al día siguiente, olvidado ya del tema. Era sólo uno de tantos asuntos despachados por colegas suyos. Una anécdota de trabajo. ¿Quién se interesa en seguir hablando de trabajo? Ahora está en sus horas libres[1]...

PAM/ 1987

[1] En la población Nueva La Legua -toma de terrenos que venía desde 1946-, algunos pobladores, junto con trabajadores del Cordón Vicuña Mackenna, sobre todo de Mademsa y Madeco, con militantes de diversos partidos y del GAP, deciden resistir. A las 13 horas del 11 de septiembre, habían aparecido allí trabajadores de Indumet, armados. A las 14.00 hrs se inicia un choque con una patrulla de Carabineros en un bus y tanquetas; al atardecer, éstos se retiran. En los días siguientes, fuerzas militares tratan de entrar, sin gran convicción. Viernes y sábado hubo patrullaje de helicópteros, de aviones de la Fach. En la madrugada del domingo 16, La Legua es copada en un masivo allanamiento. La mayoría de los resistentes evaden el cerco. Cuando llegan las tropas, sobre todo de la Fach, arrestan a numerosos pobladores y los trasladan a El Bosque, al Estadio Nacional, y luego a Chacabuco y Puchuncaví.

4.8.09

Vida fugaz

Vida fugaz

Es martes hoy, 9:20 hrs. Hace un poco de frío. Espero a mis alumnos en una sala del quinto piso. Miro por la ventana. El mar está agitado. Altas olas, con crestas blancas tras el choque con la maciza roca de la orilla, en esa playa Piedra Feliz, sector Torpederas, de Playa Ancha.

En el camino que la bordea, veo estacionadas patrulleras de Carabineros, ambulancias, autos de la marina. En el agua, lanchas haciendo dibujos ansiosos; figuras que a lo lejos parecieran focas, pero son buzos tácticos, que aparecen y desaparecen, suben a las rojas y se lanzan contra las olas. En el aire, un helicóptero hurguetea, gira sobre sí mismo, se aleja, vuelve... Todos buscan.

Al cabo de dos horas, se retiran. La han encontrado. Francisca Silva Benavides fue secuestrada el sábado desde el patio de su abuela por un vecino de 37 años. La golpeó, la violó, la asfixió y fue a tirarla como muñeca rota a Las Torpederas.

La vida ofrece la oportunidad de conocer maravillas (el cariño de los padres, amigos, el mar...), aprender las mecánicas y el calor de la vida... Pero a veces la vida es demasiado fugaz.
A sus cinco años, Francisca conoció el lado amable de este tránsito y se encontró con la crueldad –seguramente no la comprendió- sólo en su último día de vida.

Así lo espero.

PAM/
04 agosto 2009.